El Evangelio de cada día - 28 de diciembre de 2011
Wednesday, December 28, 2011, 05:54 AM
Mt 2, 13-18
“Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.’ El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: ‘De Egipto llamé a mi hijo’. Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos. Entonces se cumplió el oráculo del profeta Jeremías: ‘Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen’.
COMENTARIO
José obedeció como siempre lo había hecho al respecto de la Ley de Dios. Por eso cogió a María y a Jesús y se marchó a la tierra a la que le había indicado el Ángel que tenía que marcharse. La vida del recién nacido corría mucho peligro a causa del egoísmo de Herodes.
Los niños que entonces habían nacido por el tiempo en el que Jesús había venido al mundo al salvarnos, corrían el riesgo de que el ansia de poder de aquel mal gobernante se apoderara de su alma. Y fueron ejecutados por odio y por venganza sin sentido.
Inocentes aquellos que siendo inocentes del todo y santos a los ojos de Dios y de los hombres que amen al Padre, dieron su vida para evitar la muerte del Redentor. Sean alabados aquellos que, sin tener culpa, fueron martirizados en tan temprana y tierna edad.
¡Alabado sea Jesucristo!
Eleuterio Fernández Guzmán
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El Evangelio de cada día - 27 de diciembre de 2011
Wednesday, December 28, 2011, 05:51 AM
Jn 20,2-8
“El primer día de la semana, María Magdalena fue corriendo a Simón Pedro y a donde estaba el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto’. Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó.”
COMENTARIO
Los discípulos de Jesús tenían miedo porque se habían quedado sin el Maestro... Resulta curioso que un texto como el de San Juan de hoy ilustre una fecha muy cercana a la Navidad. Sin embargo, no es nada disparatado.
Jesús nace en nuestros corazones cada día pero en un momento determinado del año celebramos que nació como hombre. También resucita en nuestros corazones cuando lo dejamos de perder y cuando nos lo volvemos a encontrar porque se hace el encontradizo en nuestras vidas...
Creemos cuando vemos pero debemos creer sin ver. Eso fue lo que le dijo al apóstol Tomás cuando no quiso, éste, creer que se había presentado ante sus compañeros. Y luego dijo “Señor mío y Dios mío”. Creamos, pues, que Cristo ha vuelto a nacer y que nunca se va de nuestra vida y nuestro corazón.
¡Alabado sea Jesucristo!
Eleuterio Fernández Guzmán
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El Evangelio de cada día - 26 de diciembre de 2011
Sunday, December 25, 2011, 11:20 PM
Mt 10, 17-22
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará’”.
COMENTARIO
Dios espera que confiemos en Él porque, como Creador, mantiene nuestra existencia y, por eso mismo, necesitamos creer que nunca nos abandona. Es, ésta, una necesidad que no supone dependencia esclavizada sino, en todo caso, Amor de Dios hacia nosotros que se debe responder con más amor y obediencia.
La confianza que hemos de tener con Dios ha de llegar a tal extremo que, en caso de ser perseguidos por ser sus hijos y por reconocer tan gran realidad, no tenemos que demostrar preocupación alguna porque Él mismo, a través de su Espíritu, vendrá a salir en nuestra defensa y sólo tendremos que no olvidar sus mociones.
Nos pide Jesús que perseveremos en la fe en Él que es lo mismo que decir que lo hagamos en Dios. Sólo la perseverancia nos permitirá sostener que somos hijos de Dios y que, de verdad, lo somos con todas las consecuencias y sin límite alguno de entrega.
¡Alabado sea Jesucristo!
Eleuterio Fernández Guzmán
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