Iglesia,
viene del griego Ekklesia, significa "asamblea", "convocación".
Designa a la asamblea del pueblo, en general de carácter
religioso. En el lenguaje cristiano, la palabra Iglesia designa no
sólo la asamblea litúrgica, sino también a la comunidad local, a
toda la comunidad universal de los creyentes.
La Iglesia es el Pueblo que Dios reúne en el mundo entero.
La Iglesia, Pueblo de Dios, tiene como identidad, la
dignidad de los hijos de Dios en cuyos corazones habita el
Espíritu Santo; Como ley, el mandamiento nuevo de amar como
el mismo Cristo nos ha amado; como misión, acoger la
salvación y llevarla a los hombres y como destino, el Reino
definitivo de Dios, del que ya es germen.
Del Catecismo de la Iglesia Catolica
Primera parte, Segunda sección,
Capítulo tercero
Artículo 9
“CREO EN LA SANTA IGLESIA CATÓLICA”
748 "Cristo es la luz de los
pueblos. Por eso, este sacrosanto Sínodo, reunido en el Espíritu
Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con la
luz de Cristo, que resplandece sobre el rostro de la Iglesia,
anunciando el evangelio a todas las criaturas". Con estas palabras
comienza la "Constitución dogmática sobre la Iglesia" del Concilio
Vaticano II. Así, el Concilio muestra que el artículo de la fe
sobre la Iglesia depende enteramente de los artículos que se
refieren a Cristo Jesús. La Iglesia no tiene otra luz que la de
Cristo; ella es, según una imagen predilecta de los Padres de la
Iglesia, comparable a la luna cuya luz es reflejo del sol.
749 El artículo sobre la Iglesia
depende enteramente también del que le precede, sobre el Espíritu
Santo. "En efecto, después de haber mostrado que el Espíritu Santo
es la fuente y el dador de toda santidad, confesamos ahora que es
El quien ha dotado de santidad a la Iglesia" (Catech. R. 1, 10,
1). La Iglesia, según la expresión de los Padres, es el lugar
"donde florece el Espíritu" (San Hipóli to, t.a. 35).
750 Creer que la Iglesia es
"Santa" y "Católica", y que es "Una" y "Apostólica" (como añade el
Símbolo nicenoconstantinopolitano) es inseparable de la fe en
Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Símbolo de los
Apóstoles, hacemos profesión de creer que existe una Iglesia Santa
("Credo ... Ecclesiam"), y no de creer en la Iglesia para no
confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la
bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia (cf.
Catech. R. 1, 10, 22).
Párrafo 1
LA IGLESIA EN EL DESIGNIO DE DIOS
I Los nombres y las imágenes
de la Iglesia
751 La palabra "Iglesia"
["ekklèsia", del griego "ek-kalein" - "llamar fuera"] significa
"convocación". Designa asambleas del pueblo (cf. Hch 19, 39), en
general de carácter religioso. Es el término frecuentemente
utilizado en el texto griego del Antiguo Testamento para designar
la asamblea del pueblo elegido en la presencia de Dios, sobre todo
cuando se trata de la asamblea del Sinaí, en donde Israel recibió
la Ley y fue constituido por Dios como su pueblo santo (cf. Ex
19). Dándose a sí misma el nombre de "Iglesia", la primera
comunidad de los que creían en Cristo se reconoce heredera de
aquella asamblea. En ella, Dios "convoca" a su Pueblo desde todos
los confines de la tierra. El término "Kiriaké", del que se deriva
las palabras "church" en inglés, y "Kirche" en alemán, significa
"la que pertenece al Señor".
752 En el lenguaje cristiano, la
palabra "Iglesia" designa no sólo la asamblea litúrgica (cf. 1 Co
11, 18; 14, 19. 28. 34. 35), sino también la comunidad local (cf.
1 Co 1, 2; 16, 1) o toda la comunidad universal de los creyentes
(cf. 1 Co 15, 9; Ga 1, 13; Flp 3, 6). Estas tres significaciones
son inseparables de hecho. La "Iglesia" es el pueblo que Dios
reúne en el mundo entero. La Iglesia de Dios existe en las
comunidades locales y se realiza como asamblea litúrgica, sobre
todo eucarística. La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de
Cristo y de esta manera viene a ser ella misma Cuerpo de Cristo.
Los símbolos de la Iglesia
753 En la Sagrada Escritura
encontramos multitud de imágenes y de figuras relacionadas entre
sí, mediante las cuales la revelación habla del Misterio
inagotable de la Iglesia. Las imágenes tomadas del Antiguo
Testamento constituyen variaciones de una idea de fondo, la del
"Pueblo de Dios". En el Nuevo Testamento (cf. Ef 1, 22; Col 1,
18), todas estas imágenes adquieren un nuevo centro por el hecho
de que Cristo viene a ser "la Cabeza" de este Pueblo (cf. LG 9) el
cual es desde entonces su Cuerpo. En torno a este centro se
agrupan imágenes "tomadas de la vida de los pastores, de la
agricultura, de la construcción, incluso de la familia y del
matrimonio" (LG 6).
754 "La Iglesia, en efecto, es el
redil cuya puerta única y necesaria es Cristo(Jn 10, 1-10).
Es también el rebaño cuy pastor será el mismo Dios, como él mismo
anunció (cf. Is 40, 11; Ez 34, 11-31). Aunque son pastores humanos
quien es gobiernan a las ovejas, sin embargo es Cristo mismo el
que sin cesar las guía y alimenta; El, el Buen Pastor y Cabeza de
los pastores (cf. Jn 10, 11; 1 P 5, 4), que dio su vida por las
ovejas (cf. Jn 10, 11-15)".
755 "La Iglesia es labranza
o campo de Dios (1 Co 3, 9). En este campo crece el antiguo olivo
cuya raíz santa fueron los patriarcas y en el que tuvo y tendrá
lugar la reconciliación de los judíos y de los gentiles (Rm 11,
13-26). El labrador del cielo la plantó como viña selecta
(Mt 21, 33-43 par.; cf. Is 5, 1-7). La verdadera vid es Cristo,
que da vida y fecundidad a a los sarmientos, es decir, a nosotros,
que permanecemos en él por medio de la Iglesia y que sin él no
podemos hacer nada (Jn 15, 1-5)".
756 "También muchas veces a la
Iglesia se la llama construcción de Dios (1 Co 3, 9). El
Señor mismo se comparó a la piedra que desecharon los
constructores, pero que se convirtió en la piedra angular (Mt 21,
42 par.; cf. Hch 4, 11; 1 P 2, 7; Sal 118, 22). Los apóstoles
construyen la Iglesia sobre ese fundamento (cf. 1 Co 3, 11), que
le da solidez y cohesión. Esta construcción recibe diversos
nombres: casa de Dios: casa de Dios (1 Tim 3, 15) en la que habita
su familia, habitación de Dios en el Espíritu (Ef 2,
19-22), tienda de Dios con los hombres (Ap 21, 3), y sobre todo,
templo santo. Representado en los templos de piedra, los
Padres cantan sus alabanzas, y la liturgia, con razón, lo compara
a la ciudad santa, a la nueva Jerusalén. En ella, en efecto,
nosotros como piedras vivas entramos en su construcción en este
mundo (cf. 1 P 2, 5). San Juan ve en el mundo renovado bajar del
cielo, de junto a Dios, esta ciudad santa arreglada como una
esposa embellecidas para su esposo (Ap 21, 1-2)".
757 "La Iglesia que es llamada
también "la Jerusalén de arriba" y "madre nuestra" (Ga 4,
26; cf. Ap 12, 17), y se la describe como la esposa inmaculada del
Cordero inmaculado (Ap 19, 7; 21, 2. 9; 22, 17). Cristo `la amó y
se entregó por ella para santificarla' (Ef 5, 25-26); se unió a
ella en alianza indisoluble, `la alimenta y la cuida' (Ef 5, 29)
sin cesar" (LG 6).
II Origen, fundación y misión
de la Iglesia
758 Para penetrar en el Misterio
de la Iglesia, conviene primeramente contemplar su origen dentro
del designio de la Santísima Trinidad y su realización progresiva
en la historia.
Un designio nacido en el
corazón del Padre
759 "El Padre eterno creó el
mundo por una decisión totalmente libre y misteriosa de su
sabiduría y bondad. Decidió elevar a los hombres a la
participación de la vida divina" a la cual llama a todos los
hombres en su Hijo: "Dispuso convocar a los creyentes en Cristo en
la santa Iglesia". Esta "familia de Dios" se constituye y se
realiza gradualmente a lo largo de las etapas de la historia
humana, según las disposiciones del Padre: en efecto, la Iglesia
ha sido "prefigurada ya desde el origen del mundo y preparada
maravillosamente en la historia del pueblo de Israel y en la
Antigua Alianza; se constituyó en los últimos tiempos, se
manifestó por la efusión del Espíritu y llegará gloriosamente a su
plenitud al final de los siglos" (LG 2).
La Iglesia, prefigurada desde
el origen del mundo
760 "El mundo fue creado en orden
a la Iglesia" decían los cristianos de los primeros tiempos
(Hermas, vis.2, 4,1; cf. Arístides, apol. 16, 6; Justino, apol. 2,
7). Dios creó el mundo en orden a la comunión en su vida divina,
"comunión" que se realiza mediante la "convocación" de los hombres
en Cristo, y esta "convocación" es la Iglesia. La Iglesia es la
finalidad de todas las cosas (cf. San Epifanio, haer. 1,1,5), e
incluso las vicisitudes dolorosas como la caída de los ángeles y
el pecado del hombre, no fueron permitidas por Dios más que como
ocasión y medio de desplegar toda la fuerza de su brazo, toda la
medida del amor que quería dar al mundo:
Así como la voluntad de Dios es
un acto y se llama mundo, así su intención es la salvación de los
hombres y se llama Iglesia (Clemente de Alej. paed. 1, 6).
La Iglesia, preparada en la
Antigua Alianza
761 La reunión del pueblo de Dios
comienza en el instante en que el pecado destruye la comunión de
los hombres con Dios y la de los hombres entre sí. La reunión de
la Iglesia es por así decirlo la reacción de Dios al caos
provocado por el pecado. Esta reunificación se realiza
secretamente en el seno de todos los pueblos: "En cualquier nación
el que le teme [a Dios] y practica la justicia le es grato" (Hch
10, 35; cf LG 9; 13; 16).
762 La preparación lejana
de la reunión del pueblo de Dios comienza con la vocación de
Abraham, a quien Dios promete que llegará a ser Padre de un gran
pueblo (cf Gn 12, 2; 15, 5-6). La preparación inmediata comienza
con la elección de Israel como pueblo de Dios (cf Ex 19, 5-6; Dt
7, 6). Por su elección, Israel debe ser el signo de la reunión
futura de todas las naciones (cf Is 2, 2-5; Mi 4, 1-4). Pero ya
los profetas acusan a Israel de haber roto la alianza y haberse
comportado como una prostituta (cf Os 1; Is 1, 2-4; Jr 2; etc.).
Anuncian, pues, una Alianza nueva y eterna (cf. Jr 31, 31-34; Is
55, 3). "Jesús instituyó esta nueva alianza" (LG 9).
La Iglesia, instituida por
Cristo Jesús
763 Corresponde al Hijo realizar
el plan de Salvación de su Padre, en la plenitud de los tiempos;
ese es el motivo de su "misión" (cf. LG 3; AG 3). "El Señor Jesús
comenzó su Iglesia con el anuncio de la Buena Noticia, es decir,
de la llegada del Reino de Dios prometido desde hacía siglos en
las Escrituras" (LG 5). Para cumplir la voluntad del Padre, Cristo
inauguró el Reino de los cielos en la tierra. La Iglesia es el
Reino de Cristo "presente ya en misterio" (LG 3).
764 "Este Reino se manifiesta a
los hombres en las palabras, en las obras y en la presencia de
Cristo" (LG 5). Acoger la palabra de Jesús es acoger "el Reino"
(ibid.). El germen y el comienzo del Reino son el "pequeño rebaño"
(Lc 12, 32), de los que Jesús ha venido a convocar en torno suyo y
de los que él mismo es el pastor (cf. Mt 10, 16; 26, 31; Jn 10,
1-21). Constituyen la verdadera familia de Jesús (cf. Mt 12, 49).
A los que reunió así en torno suyo, les enseñó no sólo una nueva
"manera de obrar", sino también una oración propia (cf. Mt 5-6).
765 El Señor Jesús dotó a su
comunidad de una estructura que permanecerá hasta la plena
consumación del Reino. Ante todo está la elección de los Doce con
Pedro como su Cabeza (cf. Mc 3, 14-15); puesto que representan a
las doce tribus de Israel (cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), ellos son
los cimientos de la nueva Jerusalén (cf. Ap 21, 12-14). Los Doce
(cf. Mc6, 7) y los otros discípulos (cf. Lc 10,1-2) participan en
la misión de Cristo, en su poder, y también en su suerte (cf. Mt
10, 25; Jn 15, 20). Con todos estos actos, Cristo prepara y
edifica su Iglesia.
766 Pero la Iglesia ha nacido
principalmente del don total de Cristo por nuestra salvación,
anticipado en la institución de la Eucaristía y realizado en la
Cruz. "El agua y la sangre que brotan del costado abierto de Jesús
crucificado son signo de este comienzo y crecimiento" (LG 3 ."Pues
del costado de Cristo dormido en la cruz nació el sacramento
admirable de toda la Iglesia" (SC 5). Del mismo modo que Eva fue
formada del costado de Adán adormecido, así la Iglesia nació del
corazón traspasado de Cristo muerto en la Cruz (cf. San Ambrosio,
Luc 2, 85-89).
La Iglesia, manifestada por el
Espíritu Santo
767 "Cuando el Hijo terminó la
obra que el Padre le encargó realizar en la tierra, fue enviado el
Espíritu Santo el día de Pentecostés para que santificara
continuamente a la Iglesia" (LG 4). Es entonces cuando "la Iglesia
se manifestó públicamente ante la multitud; se inició la difusión
del evangelio entre los pueblos mediante la predicación" (AG 4).
Como ella es "convocatoria" de salvación para todos los hombres,
la Iglesia, por su misma naturaleza, misionera enviada por Cristo
a todas las naciones para hacer de ellas discípulos suyos (cf. Mt
28, 19-20; AG 2,5-6).
768 Para realizar su misión, el
Espíritu Santo "la construye y dirige con diversos dones
jerárquicos y carismáticos" LG 4). "La Iglesia, enriquecida con
los dones de su Fundador y guardando fielmente sus mandamientos
del amor, la humildad y la renuncia, recibe la misión de anunciar
y establecer en todos los pueblos el Reino de Cristo y de Dios.
Ella constituye el germen y el comienzo de este Reino en la
tierra" (LG 5).
La Iglesia, consumada en la
gloria
769 La Iglesia "sólo
llegará a su perfección en la gloria del cielo" (LG 48), cuando
Cristo vuelva glorioso. Hasta ese día, "la Iglesia avanza en su
peregrinación a través de las persecuciones del mundo y de los
consuelos de Dios" (San Agustín, civ. 18, 51;cf. LG 8). Aquí
abajo, ella se sabe en exilio, lejos del Señor (cf. 2Co 5, 6; LG
6), y aspira al advenimimento pleno del Reino, "y espera y desea
con todas sus fuerzas reunirse con su Rey en la gloria" (LG 5). La
consumación de la Iglesia en la gloria, y a través de ella la del
mundo, no sucederá sin grandes pruebas. Solamente entonces, "todos
los justos desde Adán, `desde el justo Abel hasta el último de los
elegidos' se reunirán con el Padre en la Iglesia universal" (LG
2).
III El misterio de la Iglesia
770 La Iglesia está en la
historia, pero al mismo tiempo la transciende. Solamente "con los
ojos de la fe" (Catech. R. 1,10, 20) se puede ver al mismo tiempo
en esta realidad visible una realidad espiritual, portadora de
vida divina.
La Iglesia, a la vez visible y
espiritual
771 "Cristo, el único Mediador,
estableció en este mundo su Iglesia santa, comunidad de fe,
esperanza y amor, como un organismo visible. La mantiene aún sin
cesar para comunicar por medio de ella a todos la verdad y la
gracia". La Iglesia es a la vez:
– "sociedad dotada de órganos
jerárquicos y el Cuerpo Místico de Cristo;
– el grupo visible y la comunidad espiritual,
– la Iglesia de la tierra y la Iglesia llena de bienes del cielo".
Estas dimensiones juntas
constituyen "una realidad compleja, en la que están unidos el
elemento divino y el humano" (LG 8):
Es propio de la Iglesia "ser a la
vez humana y divina, visible y dotada de elementos invisibles,
entregada a la acción y dada a la contemplación, presente en el
mundo y, sin embargo, peregrina. De modo que en ella lo humano
esté ordenado y subordinado a lo divino, lo visible a lo
invisible, la acción a la contemplación y lo presente a la ciudad
futura que buscamos" (SC 2).
¡Qué humildad y qué sublimidad!
Es la tienda de Cadar y el santuario de Dios; una tienda terrena y
un palacio celestial; una casa modestísima y una aula regia; un
cuerpo mortal y un templo luminoso; la despreciada por los
soberbios y la esposa de Cristo. Tiene la tez morena pero es
hermosa, hijas de Jerusalén. El trabajo y el dolor del prolongado
exilio la han deslucido, pero también la hermosa su forma
celestial (San Bernardo, Cant. 27, 14).
La Iglesia, Misterio de la
unión de los hombres con Dios
772 En la Iglesia es donde Cristo
realiza y revela su propio misterio como la finalidad de designio
de Dios: "recapitular todo en El" (Ef 1, 10). San Pablo llama
"gran misterio" (Ef 5, 32) al desposorio de Cristo y de la
Iglesia. Porque la Iglesia se une a Cristo como a su esposo (cf.
Ef 5, 25-27), por eso se convierte a su vez en Misterio (cf. Ef 3,
9-11). Contemplando en ella el Misterio, San Pablo escribe: el
misterio "es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria" (Col
1, 27).
773 En la Iglesia esta comunión
de los hombres con Dios por "la caridad que no pasará jamás"(1 Co
13, 8) es la finalidad que ordena todo lo que en ella es medio
sacramental ligado a este mundo que pasa (cf. LG 48). "Su
estructura está totalmente ordenada a la santidad de los miembros
de Cristo. Y la santidad se aprecia en función del 'gran Misterio'
en el que la Esposa responde con el don del amor al don del
Esposo" (MD 27). María nos precede a todos en la santidad que es
el Misterio de la Iglesia como la "Esposa sin tacha ni arruga" (Ef
5, 27). Por eso la dimensión mariana de la Iglesia precede a su
dimensión petrina" (ibid.).
La Iglesia, sacramento
universal de la salvación
774 La palabra griega "mysterion"
ha sido traducida en latín por dos términos: "mysterium" y
"sacramentum". En la interpretación posterior, el término
"sacramentum" expresa mejor el signo visible de la realidad oculta
de la salvación, indicada por el término "mysterium". En este
sentido, Cristo es El mismo el Misterio de la salvación: "Non est
enim aliud Dei mysterium, nisi Christus" ("No hay otro misterio de
Dios fuera de Cristo") (San Agustín, ep. 187, 34). La obra
salvífica de su humanidad santa y santificante es el sacramento de
la salvación que se manifiesta y actúa en los sacramentos de la
Iglesia (que las Iglesias de Oriente llaman también "los santos
Misterios"). Los siete sacramentos son los signos y los
instrumentos mediante los cuales el Espíritu Santo distribuye la
gracia de Cristo, que es la Cabeza, en la Iglesia que es su
Cuerpo. La Iglesia contiene por tanto y comunica la gracia
invisible que ella significa. En este sentido analógico ella es
llamada "sacramento".
775 "La Iglesia es en Cristo como
un sacramento o signo e instrumento de la unión íntima con Dios y
de la unidad de todo el género humano "(LG 1): Ser el sacramento
de la unión íntima de los hombres con Dios es el primer fin de la
Iglesia. Como la comunión de los hombres radica en la unión con
Dios, la Iglesia es también el sacramento de la unidad del
género humano. Esta unidad ya está comenzada en ella porque
reúne hombres "de toda nación, raza, pueblo y lengua" (Ap 7, 9);
al mismo tiempo, la Iglesia es "signo e instrumento" de la plena
realización de esta unidad que aún está por venir.
776 Como sacramento, la Iglesia
es instrumento de Cristo. Ella es asumida por Cristo "como
instrumento de redención universal" (LG 9), "sacramento universal
de salvación" (LG 48), por medio del cual Cristo "manifiesta y
realiza al mismo tiempo el misterio del amor de Dios al hombre"
(GS 45, 1). Ella "es el proyecto visible del amor de Dios hacia la
humanidad" (Pablo VI, discurso 22 junio 1973) que quiere "que todo
el género humano forme un único Pueblo de Dios, se una en un único
Cuerpo de Cristo, se coedifique en un único templo del Espíritu
Santo" (AG 7; cf. LG 17).
RESUMEN
777 La palabra "Iglesia"
significa "convocación". Designa la asamblea de aquellos a quienes
convoca la palabra de Dios para formar el Pueblo de Dios y que,
alimentados con el Cuerpo de Cristo, se convierten ellos mismos en
Cuerpo de Cristo.
778 La Iglesia es a la vez
camino y término del designio de Dios: prefigurada en la creación,
preparada en la Antigua Alianza, fundada por las palabras y las
obras de Jesucristo, realizada por su Cruz redentora y su
Resurrección, se manifiesta como misterio de salvación por la
efusión del Espíritu Santo. Quedará consumada en la gloria del
cielo como asamblea de todos los redimidos de la tierra (cf. Ap
14,4).
779 La Iglesia es a la vez
visible y espiritual, sociedad jerárquica y Cuerpo Místico de
Cristo. Es una, formada por un doble elemento humano y divino. Ahí
está su Misterio que sólo la fe puede aceptar.
780 La Iglesia es, en este
mundo, el sacramento de la salvación, el signo y el instrumento de
la Comunión con Dios y entre los hombres.

Que la Paz sea
contigo |