La Santa Misa y los Santos
Monday, November 2, 2009, 07:35
La Santa Misa y los Santos

¿Qué podríamos decir sobre la Santa Misa? Si nos pusiéramos a escribir sobre ella no terminaríamos. En este curso nos vamos a dedicar más que nada a expresar el significado de los gestos y símbolos utilizados en la Sagrada Liturgia. Pero de vez en cuando se publicará algún texto centrado en el valor de la Santa Misa. Éste es el primero de ellos.

En el día de hoy vamos a ver qué nos dicen algunos Santos sobre Ella:

Santa Angela de Foligno
"Si tan solo pausáramos por un momento para considerar con atención lo que ocurre en este Sacramento, estoy seguro que pensar en el amor de Cristo por nosotros transformaría la frialdad de nuestros corazones en un fuego de amor y gratitud."

San Agustín:
"Cristo se sostuvo a si mismo en Sus manos cuando dio Su Cuerpo a Sus discípulos diciendo: "Este es mi Cuerpo". Nadie participa de esta Carne sin antes adorarla"

"Reconoce en este pan lo que colgó en la cruz, y en este caliz lo que fluyó de Su costado... todo lo que en muchas y variadas maneras anunciado antemano en los sacrificios del Antiguo Testamento pertenece a este singular sacrificio que se revela en el Nuevo Testamento" -Sermón 3, 2; Circa 410 A.D.

“El que oye Misa, hace oración, da limosna, reza por las almas del Purgatorio, trabaja en su propio provecho”.

San Efrén:
Oh Señor, no podemos ir a la piscina de Siloé a la que enviaste el ciego. Pero tenemos el cáliz de tu Preciosa Sangre, llena de vida y luz. Cuanto mas puros somos, mas recibimos.

San Francisco de Sales:
"Cuando la abeja ha recogido el roció del cielo y el néctar de las flores mas dulce de la tierra, se apresura a su colmena. De la misma forma, el sacerdote, habiendo del altar al Hijo de Dios (que es como el rocío del cielo y verdadero hijo de María, flor de nuestra humanidad), te lo da como manjar delicioso"

San Juan Bosco:
"El objetivo principal es promover veneración al Santísimo Sacramento y devoción a María Auxilio de los Cristianos. Este título parece agradarle mucho a la augusta Reina del Cielo"

San Juan Eudes:
"Para ofrecer bien una Eucaristía se necesitarían tres eternidades: una para prepararla, otra para celebrarla y una tercera para dar gracias".

San Cirilo de Jerusalén:
"Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él."

San Ignacio de Loyola
Preparando el altar, y después de revestirme, y durante la Misa, movimientos internos muy intensos y muchas e intensas lágrimas y llanto, con frecuente pérdida del habla, y también al final de la Misa, y por largos períodos durante la misa, en la preparación y después, la clara visión de nuestra Señora, muy propicia ante el Padre, hasta tal grado, que las oraciones al Padre y al Hijo y en la consagración, no podía sino sentir y verla, como si fuera parte o la puerta, para toda la gracia que sentía en mi corazón. En la consagración de la Misa, ella me enseñó que su carne estaba en la de su Hijo, con tanta luz que no puedo escribir sobre ello. No tuve duda de la primera oblación ya hecha"

El santo cura de Ars, San Juan María Vianney:
“Si conociéramos el valor de La Santa Misa nos moriríamos de alegría”.
"Sí supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella".
"Qué feliz es ese Ángel de la Guarda que acompaña al alma cuando va a Misa".

"La Misa es la devoción de los Santos".
“La santa Misa alegra toda la corte celestial, alivia a las pobres ánimas del purgatorio, atrae sobre la tierra toda suerte de bendiciones, y da más gloria a Dios que todos los sufrimientos de los mártires juntos, que las penitencias de todos los solitarios, que todas las lágrimas por ellos derramadas desde el principio del mundo y que todo lo que hagan hasta el fin de los siglos.” (Sermón sobre la Santa Misa)

San Anselmo: “Una sola misa ofrecida y oída en vida con devoción, por el bien propio, puede valer más que mil misas celebradas por la misma intención, después de la muerte.”

Santo Tomás de Aquino: "La celebración de la Santa Misa tiene tanto valor como la muerte de Jesús en la Cruz".

San Francisco de Asís: "El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, el Cielo entero debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote".

Santa Teresa de Jesús: "Sin la Santa Misa, ¿que sería de nosotros? Todos aquí abajo pereceríamos ya que únicamente eso puede detener el brazo de Dios. Sin ella, ciertamente que la Iglesia no duraría y el mundo estaría perdido sin remedio".
En cierta ocasión, Santa Teresa se sentía inundada de la bondad de Dios. Entonces le hizo esta pregunta a Nuestro Señor: “Señor mío, “¿cómo Os podré agradecer?” Nuestro Señor le contestó: “ASISTID A UNA MISA”.

San Alfonso de Ligorio: "El mismo Dios no puede hacer una acción más sagrada y más grande que la celebración de una Santa Misa".
"Tened por cierto el tiempo que empleéis con devoción delante de este divinísimo Sacramento, será el tiempo que más bien os reportará en esta vida y más os consolará en vuestra muerte y en la eternidad. Y sabed que acaso ganaréis más en un cuarto de hora de adoración en la presencia de Jesús Sacramentado que en todos los demás ejercicios espirituales del día."

Padre Pío de Pieltrecina:
"Sería más fácil que el mundo sobreviviera sin el sol, que sin la Santa misa"
La Misa es infinita como Jesús... pregúntenle a un Ángel lo que es la misa, y El les contestará, en
verdad yo entiendo lo que es y por qué se ofrece, mas sin embargo, no puedo entender cuánto valor tiene. Un Ángel, mil Ángeles, todo el Cielo, saben esto y piensan así".

San Lorenzo Justino:
"Nunca lengua humana puede enumerar los favores que se correlacionan al Sacrificio de la Misa. El pecador se reconcilia con Dios; el hombre justo se hace aún más recto; los pecados son borrados; los vicios eliminados; la virtud y el mérito crecen, y las estratagemas del demonio son frustradas.

San Leonardo de Puerto Mauricio:
"Oh gente engañada, qué están haciendo? Por qué no se apresuran a las Iglesias a oír tantas Misas como puedan? Por qué no imitan a los ángeles, quienes cuando se celebra una Misa, bajan en escuadrones desde el Paraíso y se estacionan alrededor de nuestros altares en adoración, para interceder por nosotros?".
"Yo creo que sí no existiera la Misa, el mundo ya se hubiera hundido en el abismo, por el peso de su iniquidad. La Misa es el soporte poderoso que lo sostiene ".
“una misa antes de la muerte puede ser más provechosa que muchas después de ella…

San Felipe Neri:
"Con oraciones pedimos gracia a Dios; en la Santa Misa comprometemos a Dios a que nos las conceda ".

San Pedro Julián Eymard:
"Sepan, oh Cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer otra cosa para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente, y tan a menudo como sea posible ".

San Bernardo
"Uno obtiene más mérito asistiendo a una Santa Misa con devoción, que repartiendo todo lo suyo a los pobres y viajando por todo el mundo en peregrinación ".

San Francisco Javier Bianchi: "Cuando oigan que yo no puedo ya celebrar la Misa, cuéntenme como muerto".

San Buenaventura:
"La Santa Misa es una obra de Dios en la que presenta a nuestra vista todo el amor que nos tiene; en cierto modo es la síntesis, la suma de todos los beneficios con que nos ha favorecido".
"Hay en la Santa Misa tantos misterios como gotas de agua en el mar, como átomos de polvo en el aire y como ángeles en el cielo; no sé si jamás ha salido de la mano del Altísimo misterio más profundo."

San Gregorio el Grande: "El sacrificio del altar será a nuestro favor verdaderamente aceptable como nuestro sacrificio a Dios, cuando nos presentamos como víctimas".
"Por cada Misa celebrada u oída con devoción, muchas almas salen del Purgatorio, y a las que allí quedan se les disminuyen las penas que padecen".
"Durante la celebración de la Misa, se suspenden las penas de las almas por quienes ruega y obra el sacerdote, y especialmente de aquellas por las que ofrece la Misa"

Cuando Santa Margarita María Alacoque asistía a la Santa Misa, al voltear hacia el altar, nunca dejaba de mirar al Crucifijo y las velas encendidas. ¿Por qué? Lo hacía para imprimir en su mente y su corazón, dos cosas: El Crucifijo le recordaba lo que Jesús había hecho por ella; las velas encendidas le recordaban lo que ella debía hacer por Jesús, es decir, sacrificarse consumirse por El y por las almas.

San Andrés Avellino: "No podemos separar la Sagrada Eucaristía de la Pasión de Jesús".

San Jose María Escrivá de Balaguer: "Mientras asistes a la Santa Misa, piensa (¡es así!) que estás participando en un Sacrifico divino: sobre el altar, Cristo se vuelve a ofrecer por ti."

San Bernardo de Sena: "La Misa es el don más grande que se puede ofrecer al Señor por las almas, para sacarlas del purgatorio, librarlas de sus penas y llevarlas a gozar de la gloria".

Fuentes:
http://www.juventutem.com.ar/2007/11/el-papa-juan-pablo-ii-en-su-encclica.html
http://www.devocionario.com/textos/misa_1.html
http://www.corazones.org/sacramentos/eucaristia/santos_misa.htm

DISPOSICIONES PARA COMULGAR
Sunday, October 18, 2009, 06:58
DISPOSICIONES PARA COMULGAR


“El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.” (Jn 6, 54-55)

¿Cuántas cosas son necesarias para recibir bien la Sagrada Comunión?
Para recibir bien la Sagrada Comunión son necesarias tres cosas: 1ª. Estar en gracia de Dios. 2ª. Guardar el ayuno eucarístico. 3ª Saber a quién recibimos.

¿Qué quiere decir estar en gracia de Dios?
Estar en gracia de Dios quiere decir estar limpio de pecado mortal.

¿Qué es guardar el ayuno eucarístico?
Guardar el ayuno eucarístico es abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida al menos desde una hora antes de la Sagrada Comunión, a excepción de agua y de medicinas.

¿Qué es saber lo que se ha de recibir?
Saber que en la Sagrada Hostia se recibe a todo Jesucristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, es decir, conocer las cosas que se enseñan en la Doctrina cristiana acerca de este sacramento y creerlas firmemente.

Estar en gracia de Dios
Con la Sagrada Comunión Cristo viene a poner su morada en nuestra alma (cfr. Jn. 6, 56) y nos hace partícipes de su vida divina hasta el punto de transformarnos en Él, de llegar a ser una sola cosa con Él (cfr. Jn. 18, 22). Hacia una tal prueba de amor debe necesariamente corresponder por parte del fiel –clérigo o laico– que lo desea recibir una actitud humilde de purificación, de conversión. Por eso, al requisito “rite dispositi” –estar con las debidas disposiciones– establecido en el derecho general a los sacramentos (cfr. CIC, can. 843, § 1) (5), el Legislador ha añadido la siguiente norma exhortativa, que remite a la conciencia moral del fiel, a tutela de la santidad de la Eucaristía: “Quien tenga conciencia de hallarse en pecado grave, no celebre la Misa ni comulgue el Cuerpo del Señor sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse; y en este caso, tenga presente que está obligado a hacer un acto de contrición perfecta, que incluye el propósito de confesarse cuanto antes” (CIC, can. 916) (6). Respecto a estas circunstancias excepcionales, es útil recordar que la doctrina moral considera «motivo grave» el peligro de muerte o el de infamia, mientras que la « contrición perfecta » no sería tal ni produciría por tanto el perdón de los pecados si fuese excluido o hecho culpablemente ineficaz el propósito de acudir cuanto antes al Sacramento de la Penitencia.
Juan Pablo II, después de explicar –con referencia también a la conocida exhortación del Apóstol: 1 Cor. 11, 28– por qué la Sagrada Comunión presupone “la vida de la gracia, por medio de la cual se nos hace «partícipes de la naturaleza divina» (2 Pe. 1, 4)” cita la siguiente clara enseñanza de San Juan Crisóstomo: «También yo alzo la voz, suplico, ruego y exhorto encarecidamente a no sentarse a esta sagrada Mesa con una conciencia manchada y corrompida. Hacer esto, en efecto, nunca jamás podrá llamarse comunión, por más que toquemos mil veces el cuerpo del Señor, sino condena, tormento y mayor castigo» (7).
El Papa, después de una referencia expresa a las correspondientes normas de los dos Códigos canónicos (8) y al Catecismo de la Iglesia Católica(9), concluye así: “Deseo, por tanto, reiterar que está vigente, y lo estará siempre en la Iglesia, la norma con la cual el Concilio de Trento ha concretado la severa exhortación del apóstol Pablo, al afirmar que, para recibir dignamente la Eucaristía, «debe preceder la confesión de los pecados, cuando uno es consciente de pecado mortal »”(10).

Ayuno eucarístico
También para recibir la Sagrada Comunión, la Iglesia ha dispuesto como medio para una mayor preparación el ayuno eucarístico. El can. 919, § 1 exige “abstenerse de tomar cualquier alimento y bebida al menos desde una hora antes de la sagrada comunión, a excepción sólo del agua y de las medicinas”. El cómputo de una hora se refiere no al comienzo de la Misa sino al momento de comulgar. En cuanto al sacerdote que tenga necesidad de binar o de trinar, “puede tomar algo antes de la segunda o tercera Misa, aunque no medie el tiempo de una hora” (can. 919, § 2).
No hay, en cambio, restricciones legales en esta materia respecto a “las personas de edad avanzada o enfermas”, y asimismo respecto de “quienes las cuidan” (can. 919, § 3). Pero es aconsejable, como es lógico, que estos fieles se preparen a la recepción del santísimo Sacramento con un cierto tiempo de recogimiento y oración.
Entre los alimentos, están las golosinas, que son como de un segundo rango. Entre ellas tenemos por ejemplo los caramelos, chicles o pastillas. No puede ser que un poco antes de comulgar muchos estén masticando su chicle, o con un caramelo o pastilla de menta.

No es un simple capricho de la Iglesia el ordenar guardarse este ayuno, pues como dijo el Papa Pío XII en la Constitución Christus Dominus, se busca mostrar una mayor reverencia a Jesucristo, así como señalar que la Eucaristía es el primer alimento y más importante por nutrir nuestra alma y santificarla, y fomentar nuestra piedad.

Jesús Sacramentado
Todas estas medidas, no obstante, no tendrían sentido si no sabemos discernir qué se está recibiendo. Por eso, cada vez que nos acercamos a la Comunión hemos de saber y creer firmemente que “en el benéfico sacramento de la santa Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, se contiene bajo la apariencia de estas cosas sensibles, verdadera, real y substancialmente Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre” (Decreto sobre la Eucaristía, Concilio de Trento).



Fuentes:
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/intrptxt/documents/rc_pc_intrptxt_doc_20051112_eucaristia_sp.html

http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/es/bsm.htm

http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/documents/hf_p-vi_enc_03091965_mysterium_sp.html (Carta Encíclicica “Mysterium Fidei”)



Si desea más información, envíe un correo electrónico a la siguiente dirección:
redem.sacra@gmail.com
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Importancia de la Liturgia
Monday, October 12, 2009, 03:18
IMPORTANCIA DE LA LITURGIA
La sagrada liturgia es central en la vida de la Iglesia y de cada cristiano porque en ella celebramos los misterios de nuestra redención. El misterio principal es el misterio pascual que incluye el sufrimiento, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

De la Constitución Sacrosanctum Concilium, del Vat. II:
La Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor. (S.C. 10)
La santa madre Iglesia desea ardientemente que se lleve a todos los fieles a aquella participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas que exige la naturaleza de la Liturgia misma y a la cual tiene derecho y obligación, en virtud del bautismo, el pueblo cristiano, "linaje escogido sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido" (1 Pe., 2,9; cf. 2,4-5).
Al reformar y fomentar la sagrada Liturgia hay que tener muy en cuenta esta plena y activa participación de todo el pueblo, porque es la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano, y por lo mismo, los pastores de almas deben aspirar a ella con diligencia en toda su actuación pastoral, por medio de una educación adecuada.  (S.C.14).

Se llama liturgia al culto público de la Iglesia, efectuado como Iglesia, en nombre de la Iglesia y en comunión con la Iglesia. Este incluye ritos y ceremonias con que expresamos el culto a Dios. La liturgia principal es la Santa Misa.
«A través de los signos sacramentales bebemos de las fuentes de la salvación para ser plasmados y transformados hasta conformar nuestra vida con la de Cristo» (Cardenal Sodano)

Normas litúrgicas
La normas litúrgicas son necesarias porque «el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza y sus miembros, ejerce el culto público íntegro. En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdote y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia» («Sacrosanctum Concilium», 7). Y la cumbre de la liturgia es la celebración Eucarística; nadie puede sorprenderse si, con el paso del tiempo, la Santa Madre Iglesia ha desarrollado palabras y acciones y, por lo tanto, directivas para este supremo acto de culto. Las normas Eucarísticas son concebidas para expresar y proteger el misterio Eucarístico, y también para manifestar que es la Iglesia quien celebra este augusto sacrificio y sacramento. Como lo expone el Papa Juan Pablo II: «Estas normas son una expresión concreta de la naturaleza auténticamente eclesial de la Eucaristía; éste es su más profundo significado. La liturgia no será jamás propiedad privada de nadie, ni del celebrante ni de la comunidad donde los sagrados misterios son celebrados» («Ecclesia de Eucharistia», 52).

Uno de los problemas que tiene la Iglesia es que, con frecuencia, es percibida y juzgada bajo las mismas categorías de otras instituciones seculares con las que convive. Sin embargo, la naturaleza de la Iglesia es tan específica y singular -por motivo de tener su origen en Jesucristo- que su realidad es fácilmente distorsionada, cuando se pretende entender desde parámetros ajenos a ella.

Sin embargo, sabemos que la Iglesia no se reconoce como “dueña” de lo que lleva entre manos desde hace veinte siglos, sino como “depositaria” de la Revelación divina, culminada en Jesucristo. El dueño no tiene problema en cambiar las cosas conforme a su criterio, mientras que la Iglesia tiene como primer cometido custodiar este depósito de la Revelación que Cristo le ha confiado, para cumplir su misión de transmitirlo fielmente al hombre de nuestros días.

Además, la celebración de la liturgia, establecida como Cristo la ha deseado, nos pone en comunión con la Iglesia triunfante y purgante, que de alguna manera se benefician también de esa acción litúrgica. No seguir las normas, las rúbricas, las indicaciones que se ordenan para las diversas celebraciones, y en especial para la celebración eucarística, pueden poner en riesgo la adecuada participación de los fieles para la obtención de las debidas gracias contenidas en la celebración eucarística, así como entrar en comunión con la Iglesia triunfante y purgante.

No es un mecanismo desmontable.
Siendo la liturgia un don, la postura de los católicos debería ser la de receptores. No es un regalo que se nos ha hecho para ser menospreciado, intercambiado o sustituido, como quien toma un mecanismo que puede montar y desmontar a su libre albedrío, en forma arbitraria. Es un regalo con unas normas de uso muy precisas, que requieren de una meticulosidad, basada siempre en el amor. Nadie se sentiría menguado en su libertad por seguir las indicaciones para el correcto uso de un reloj, especialmente si este reloj es de un valor sumamente preciado. La liturgia recoge la memoria plurisecular del cristianismo que hace presente, especialmente en la celebración eucarística, el misterio de la salvación. Por ello las normas quieren salvaguardar la posibilidad de que el encuentro con el Trascendente, con el misterio, la actualización de la salvación se lleve a cabo como Cristo lo ha querido y la Iglesia lo ha interpretado a lo largo del tiempo.

Fuentes:
http://www.zenit.org (Cardenal Arinze)
http://www.corazones.org
http://es.catholic.net ("No somos dueños", de Monseñor Jose Ignacio Munilla)
http://www.autorescatolicos.org/germansanchezgriese015.pdf




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Forma de proceder
Sunday, October 11, 2009, 07:56
Hola de nuevo a todos.

Siguiendo con el artículo de Bienvenida paso a comentaros la forma de proceder de este apartado.

Bien, como el título de este apartado indica ("Infidelidades en la Iglesia y frivolidades litúrgicas") vamos a dividir los temas en dos:

- Infidelidades contra la Iglesia
- Liturgia

Primero os aclaro el tema de la Liturgia.
Puede ser que no sepais qué es la Liturgia, qué significa, etc. Voy a explicarlo en el siguiente artículo. Tan sólo aclararos que es importantísima, tanto, que incluso puede darse el caso de tener que llevar ante la Santa Sede los posibles abusos que se cometen. Teniendo eso en cuenta, y suscribiendo lo que la Iglesia quiere de nosotros, este tema de la Liturgia se dividirá en dos partes:

1. Formación litúrgica
2. Denuncia de abusos litúrgicos

Hay cosas que son bien claras que son abusos litúrgicos, pero muchas otras son desconocidas por nosotros, y debemos aprenderlas para nuestro bien y el bien de los demás. Por ello la formación.
En cuanto a la denuncia de los abusos litúrgicos, hay un seguimiento que sería el siguiente:
- Se denuncia aquí el abuso (mediante el consultorio si puede ser) del que hemos sido testigos (sin nombrar la parroquia, ciudad, ni el sacerdote de primeras), para que de esta manera se pueda ayudar a esta persona a resolverlo.
- Se hablará con el sacerdote.
- Si sigue la situación igual, irán más de uno a hablar con ese sacerdote.
- Si sigue la situación igual, se informara al Obispo correspondiente.
- Y si todo sigue igual, se informará a la Congregación del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos.

Bueno, esto sobre la parte de Liturgia.

En cuanto a la parte de la Infidelidades en la Iglesia, podemos decir que tratará sobre el resto de acciones y palabras de sacerdotes, teólogos, religiosos, etc, mediante los cuales se ataque a la Iglesia. Como vemos, la Liturgia entraría a formar parte de este tema, pero los intentaremos tratar por separado.

Bueno, pues después de este artículo, me despido hasta la próxima, no sin antes recordaros que hay un Consultorio disponible para vosotros en el panel de la derecha, en la zona de más arriba.

Un abrazo en Cristo y María.


Bienvenidos
Wednesday, September 23, 2009, 05:16
Hola a todos hermanos.

Antes de nada quería daros la bienvenida a este nuevo apartado de CatholicosOnline.

Por mi parte agradecer que me permitan participar aquí, dejando dicho que intentaré que esto vaya adelante y se consiga, aunque sea en algún caso, ayudar a resolver algunos de los conflictos que nos podemos encontrar.

Con estos conflictos me refiero principalmente a los abusos litúrgicos y a la deformación de la fe por parte de sacerdotes, teólogos, catequistas, etc.

Siempre con la caridad y la verdad por delante.

Bueno, espero que os guste este espacio.

En el siguiente artículo hablaré sobre la forma de proceder de este apartado.

Un abrazo en Cristo y María.

Pseudónimo del autor: Siempre María
Tuesday, September 22, 2009, 09:06