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Escritos de
Rodolfo Sierra
Mañueco
VIVENCIAS
TIEMPO Y ETERNIDAD
Qué cosa rara es el tiempo!
Yo no sé si el tiempo existe
o si es que lo imaginamos.
Yo no lo vi.¿Tú lo viste?
Nadie dice haberlo visto,
y hablamos todos del tiempo;
hablamos y preguntamos
por qué se va. No lo entiendo.
Si se va, ¿por qué camino?
¿Se va con la eternidad?
¿No serán ambas lo mismo?
No, aunque parezcan igual.
La eternidad nunca empieza,
pero, además, no se acaba.
El tiempo pasa por ella,
pero en ella no se para.
Dinámico y fugaz corre
el tiempo, que se nos va,
y nunca más se repite,
ni se nos vuelve hacia atrás
El presente es tiempo nulo
que por él pasa de largo
caminando hacia el futuro
y al pretérito ha entregado.
Luego el tiempo no es eterno
porque no es la eternidad
y aunque corre, como dices,
lo que vemos es que está.
Está, pero no se queda;
si no se queda, no está;
si no está es porque se marcha;
si se marcha es que se va.
Pero bueno, ¿en qué quedamos?
¿La eternidad es el tiempo?
¿El tiempo es la eternidad?.
Es un lío que no entiendo
Mira, amigo, no te mates
que hay cosas que no se entienden,
porque no son necesarias,
a pesar de que suceden.
Cuando acabe nuestro tiempo,
como el alma no se muere
queda ya en la eternidad,
donde todo se esclarece
Y allí verá nuestra mente,
según sea su merecer
lo que aquí al correr del tiempo
no lo pudo comprender.
Por eso tenemos todos
un bien que llamamos fe,
creyendo lo que no vemos,
más la esperanza de ver
LOS PECADOS CAPITALES
El Progreso nos ha puesto
materialmente mejor,
pero no es total progreso
pues ha matado al amor.
Con el amor se convive
porque extingue el egoísmo,
que el amor es darse al otro
con olvido de sí mismo.
Y el egoísmo, está visto,
que delante pone el yo,
lo mejor para él, invicto,
para el otro, lo peor.
Es un amor antiamor
que sólo ama el beneficio;
le llamamos amor propio,
pero sólo da perjuicios.
Es el peor enemigo
que al hombre va a derrotar;
pues con él se autodestruye:
quiere todo y dominar.
A quien ese fin persigue
su amor propio le desvía
pues deja de amar a todos
y sólo ama su vida.
Los pecados capitales
le harán al fin fracasar
porque cree que sólo él vale
y desprecia a los demás.
Como importante se siente,
no admitirá competencias,
¡¿quién como yo?!,se dirá,
cayendo así en la SOBERBIA
Con este fuego en el alma,
la soberbia pronto empieza
con su IRA la batalla
contra quien se opone a ella.
Cuando vence a quien se opone
entra en juego la AVARICIA,
y el afán de la riqueza
le encenaga en la codicia.
Y al sentirse poderoso,
con dinero y quien le adula,
le conquista la LUJURIA
con el placer y la GULA.
Victorioso y aclamado
“se le seca la sesera”,
como dijo Huarte, el sabio,
y se duerme en la PEREZA
Como él venció a quien se opuso,
el vencido se resiente,
y sigue su lucha en curso
con la ENVIDIA de aliciente
Y fuerte le impulsará
el deseo de venganza,
y los males seguirán.
con sus pecados en danza
Ya ves, amigo lector,
de estos pecados crueles,
que se llaman capitales
el Mundo no se defiende.
¡Cuándo y bien aprenderemos
lo que el vivir nos enseña!
Como el saber es de viejos,
cuando mueren se lo llevan..
Y detrás vienen los nuevos,
tan verdecitos y limpios
que no admiten los consejos
y vuelven al egoísmo.
¡Pobre Mundo, sin amor!,
víctima del egoísmo,
que no admite los consejos
de quienes vieron lo mismo.
Es el Amor el remedio
para quitar tantos males
que, por ser cabezas de ellos,
los llamamos capitales.
EL MUNDO MEJOR
I
¡Oh, Mundo traidor!.¡Oh, Mundo!,
¡Cómo a los hombres engañas!.
Y al ser tú mismo ellos juntos
sufres tus propias patrañas.
Sin hombres y sin mujeres
no existirías jamás.
¿No lo ves, oh, Mundo torpe?
Si los matas, morirás.
Pero tú, ¡Mundo felón!,
tienes luces peligrosas
que deslumbran a tu humano,
y le das cardos por rosas.
Y cuanto los sabios dicen
para enseñar la Verdad
lo cambias con la semántica
y sólo falacias das.
Trastocando, ¡falso Mundo!,
la Verdad que da Natura
infundes daños inmundos
disfrazados de cultura.
Y a quien, por ser ignorante,
no lo sabe distinguir,
ni le instruyes ni le educas,
y en error le haces vivir.
Sólo miras a tí mismo,
como si fueras el Sol;
luces su luz como tuya
y a él le usurpas su esplendor.
II
¡Mira de frente a ese Sol!,
su luz te deslumbrará
y no podrás verle a él;
su fulgor te cegará.
Pues más resplandece Dios
que, juntos, todos los soles,
y su fortísima luz
no deja verlo a los hombres.
No obstante, muchos humanos
que le aman con humildad
logran abrir el arcano
de la Fe que Dios los da..
Caes, ciego, en la paradoja,
y en ella, terco, te obstinas
de practicar lo prohibido
y prohibir lo que practicas
Pones Código Penal
y al mismo tiempo estimulas
que se practique ese mal
que, como bien, lo camuflas.
Un Mundo mejor exigen
lo mismo malos que buenos,
los primeros por los daños
de tus brillos y esperpentos.
Los segundos, que resisten
a tus engaños y trampas,
a tu poder no se rinden
y de tus males escapan..
III
¡Ah, Mundo!,¿qué estoy diciendo
si yo también soy el Mundo?
Y lo mismo estoy cayendo
en los males que denuncio.
Mundo soy, contigo vivo,
uno de tantos soy yo,
y por tus rutas camino
cayendo en tu propio error.
Mas ya veo esa clara luz
que alumbra una gran Verdad:
“Si no mejoramos todos,
MUNDO MEJOR nunca habrá”
Que si el mejor edificio
es de ladrillos mejores,
el que se hace con los malos
es siempre de los peores.
¡Oh, Mundo!, no te acobardes
Busca bien a tu enemigo
y expúlsale do lo encuentres,
que, sin duda, está contigo.
.
No le expulses con violencia,
sino con las obras buenas
que cumplen en su inocencia
quienes amenguan tus penas.
Y que los que bien lo cumplen,
sirvan de ejemplo a los otros,
que al ver todo el bien que surge
mejorarán con su gozo.
IV
¡Oh, Mundo, que no te maten
siete serpientes con hambre
que son vicios capitales
y buscan hacerse enjambre!.
La soberbia y la avaricia,
la lujuria y la pereza,
con la gula y con la envidia,
a todas la ira refuerza.
Es que el amor propio mueve
la voluntad del humano
a ser en todo el primero,
haciéndose su autoesclavo.
EPÍLOGO
Gracias, amigo lector,
que has tenido la paciencia
de leer todo este rollo
que parece ingenua ciencia
Pensarás que es inocencia
arreglar el viejo Mundo.
No es mía tan sabia ciencia,
¡Es de Cristo, Dios Profundo!.
Mundo hay que sigue su Luz
y va mejorando siempre.
Ven, lector, conmigo tú.
Un Mundo Mejor nos quiere.
AMOR NONATO
Tocan a muerto,
muerto de amor;
no fue en el tiempo,
pero ocurrió.
Se oyen campanas
tintinear;
es que se ha muerto
“non nato” ya.
No había nacido,
y nunca vivió;
fue que la mente
lo imaginó.
Felices sueños,
¡qué dulces son!,
de primavera
abierta en flor.
Que el optimismo
feliz soñó
y dió alegría
con su ilusión.
Y fue producto
de un buen soñar.
¡Qué bellos sueños!.
¡Ya no los ha!
Tocan a muerto,
¿se han muerto ya
y esos amores
no fueron tal?.
Eran impulsos
de un corazón,
que estaba hambriento,
falto de amor.
Tiempos felices
él los pasó,
porque soñaba
y lo creyó.
Y fue una suerte,
que algo soñó,
porque aquel sueño
él lo vivió.
Sueño con verso
que le arrulló;
pasado el tiempo
se evaporó.
Y aquel dorado
soñar sentía
que poco a poco
se le moría.
Pero el consuelo
que le quedaba,
de aquella muerte
le compensaba.
¿Y si, despierto,
nunca soñara?.
El amor puro
nunca gozara.
Al fin son gratas
las fantasías;
mientras soñaba
feliz vivía.
¡Ay, de aquel pobre
que nunca sueña!
Pues no disfruta
de ideas buenas.
Que lo bailado
no hay quien lo quite,
y lo soñado
no se repite.
Que siempre hay algo
que es cosa nueva.
y así los sueños
nuevos nos llegan.
Y en lo soñado
igual ocurre;
que Vd. bien sueñe
y lo disfrute
Y los que sueñan
gracias se dan,
que en sueños limpios
viven en paz.
EL VUELO DEL AVE
Maravilla es el ave en su vuelo
que, fugaz, por los aires se ve
planeando al compás de los vientos
con el ritmo de un suave vaivén.
¡Qué placer nos da ver cómo vuela
balanceándose, alegre y gozando!.
Se desliza igual que la seda,
sin esfuerzo y sin darse descanso.
Nos sorprende y nos causa alegría,
y emociona su bello volar,
pues para ella es delicia su vida:
sólo quiere recrearse y gozar.
Y es un gozo ver cómo se aleja,
que parece que no volverá,
pero da un giro brusco y regresa,
altanera, con gran majestad.
Ese hermoso volar, admirable,
es obsequio que el ave nos da
demostrándonos cómo con su arte
hasta el Cielo se puede llegar.
Yo también quiero ser como el ave
y con alas igual que las suyas
la imponente visión del paisaje
pueda ver y gozar, en la altura
Y sentir el temor de caerme
y esa angustia que causa el vacío,
pues las alas podrían romperse
al volar cual colgado de un hilo.
Fue el deseo que tuvo aquel Dédalo
que al rey Minos sirvió de inventor,
y quedó en lamentable fracaso
en que a Ícaro, su hijo, perdió.
¡Quién tuviera en las alas la fuerza
que aquel Dédalo a su hijo no dió!
aunque bien le advirtió que no fuera
acercándose al fuego del Sol.
Y las alas de plumas y cera,
como Ícaro no obedeció,
le ocurrió lo que el padre dijera:
y sus alas el Sol derritió.
Antes que Ícaro, el hombre a Dios Padre,
que las Normas de Vida le dió
como alas para ir a su Cielo,
fue el primero que no las cumplió.
De ese modo el primer ser humano
esas Normas, sus alas, perdió,
pero Dios, que es Amor, si las cumple,
todavía le otorga el perdón.
EL ABOGADO
Abogado que, amando a la Justicia,
dolor sufres al verla conculcada:
ármate, cual Minerva, con tus armas
de elocuencia, el saber y la pericia.
Y con ellas combate la malicia
del injusto que hiere, maltratada,
la virtud más excelsa, por ti amada,
pues te mueve el horror de la injusticia.
Vocación noble y fuerte que te incita
a luchar, cual Quijote contra entuertos,
con el celo y tesón de enamorado.
Y aunque un fallo contrario no te irrita,
con respeto, recurso has interpuesto
si crees que en él existe error humano.
A LA JUSTICIA
Amor de amores eres, ¡oh, Justicia!.
Virtud de las virtudes, siempre excelsa
y, sobre todas, culmen de grandeza,
madre, germen y honores de primicia.
¡Cómo duele en el alma verte herida
por tantos dardos crueles que te afrentan,
contra ti disparados con ofensas,
traiciones y diatribas, y oprimida!
Es, ¡oh, Dios!, la primera de tus hijas,
¡sálvala de las iras de ese humano
que, al albur de sus males, la maltrata!
Da, Señor, a los jueces, que la aplican
con certeza, equidad y limpio tacto,
el mérito y honor de hacerla exacta.
LA PROVIDENCIA DE DIOS
¿Cómo puedo, Señor, agradecerte
todo el bien que me das, pues tanto me amas,
que por doquier que mire ya veo claras
las veces en que nunca supe verte.?
Ciego he sido al no verlas, sin quererte
cual tu bondad merece, y despreciarlas,
y, a pesar de mi olvido, tú aun me llamas,
que indigno fui, y soy, de merecerte.
Perdóname, mi Dios, tanta estulticia,
perdona mi torpeza y mi ceguera
sin ver tu Providencia y mi injusticia.
Confío en tu piedad y en tu paciencia
y me otorgues tu Amor, que mi alma ruega,
y, por él, tu perdón y tu indulgencia.
LO HA DICHO EL SEÑOR
Dice Cristo, el Maestro, y es seguro,
que si el grano de trigo no ha caído
en la tierra y dar fruto no ha podido,
morirá inútilmente e infecundo.
Alguno quiere echar fuera del mundo
a Cristo, Hijo de Dios, que aquí ha venido
a morir en la Tierra, como el trigo,
y en cuantioso y buen fruto ser fecundo.
Son su fruto los que aman al Maestro
que, a su ejemplo y como Él, dan al hermano
todo el bien, paz y amor que de Él aprenden.
Que así éstos son los frutos que tenemos
por morir el Señor, de tanto amarnos,
porque es Él ese trigo que ama y muere.
POSTRADO EN CRUZ
Postrado en esa Cruz, a pecho abierto,
de sus manos y pies a ella clavado,
en el tronco leñoso está colgado
Cristo, en sangre de Dios bañado y yerto
Me parece imposible, pero es cierto
que todo un Dios por mí se haya entregado
a ser Él, y no yo, quien, condenado,
quedase en esa Cruz vejado y muerto.
Debí ser yo, Señor, quien padeciera
la dura y cruel Pasión que tú sufriste
para pagar con ella mis pecados.
Mas,¡ah, perdona, oh, Dios, mi gran soberbia!
creyéndome capaz para suplirte,
si eres tú, por ser Dios, quien me ha salvado.
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Que la Paz sea
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