Escritos de

Rodolfo Sierra Mañueco

VIVENCIAS


PRIMAVERA

 

 

El Sol, que en Levante irradia reflejos,

inicia su efluvio de luz y calor:

parece que el cielo, en un pródigo espejo,

desvela, gloriosa, la imagen de Dios.

 

 

La Madre Natura sacúdese el sueño

que el lóbrego invierno en su ser infundió

y cantan las aves y el magno universo

los himnos que alaban a Dios Creador.

 

 

Las flores sonríen mirando hacia Febo

al par que el amor en su cáliz retoza

y en mágico seno germina de nuevo

la vida, cual fruto que al orbe retorna.

 

  

La luz, que ilumina vergeles preciosos,

expande, radiante, la inmensa belleza

de hermosos paisajes que alegran los ojos

y expulsan del alma dolores y penas.

 

 

Y el hombre que cuida los campos que entregan

los frutos que al cuerpo alimento le dan

eleva su espíritu a Dios y le reza

al darle las gracias por tanta bondad.

 

 

No existe en la Tierra quien haga tal Obra,

tan sólo Dios la hace a fuerza de Amor,

pero hay quien lo niega diciendo que otrora

Natura nos la hizo por sí y sin Dios.

 

 

Mas no justifica quién hizo a Natura,

ni cómo a sí misma podríase hacer,

que nada, sin nada, la nada es, sin duda.

Y, si alguien la hizo, Dios tuvo que ser.


 

LA VIDA

 

 

Fíjate en la mariposa;

¡Qué rauda la ves pasar!;

merodea sobre la rosa,

en ella, feliz se posa,

liba néctar, y a volar.

 

 

Un minuto de ese néctar

que para ella vida es,

libándolo se alimenta,

goza alegre, está contenta

y, en cuanto acabó, se fue.

 

 

¡Qué dibujos tan preciosos

en sus alas exhibía!,

tan bellos, maravillosos

que agradan a nuestros ojos

y ni un pintor pintaría.

 

¡Ah, nuestra vida es fugaz!,

igual que la mariposa

que en minutos viene y va.

Nuestra vida dura más,

pero nos resulta corta.

 

 

Hemos de amar nuestra vida

que poco en el mundo está,

pues pronto es interrumpida,

nunca será repetida

y a otro destino se va.

 

 

Destino que no es de paso

como es el que aquí tenemos;

para algunos un fracaso;

que no sea nuestro caso,

y vida eterna alcancemos.


 

DIVINO  AMOR

 

 

Tú, que vas por la vida rezando,

nunca sola en tus rezos irás;

alguien llevas con tu alma en recuerdo

de un amor que jamás morirá.

 

 

Yo quisiera saber el secreto

que te impulsa, devota, a rezar

por un alguien…(¡ah, guardo el respeto

que merece tu amor y tu paz!).

 

 

Almas pías, que son generosas,

no escatiman recuerdo y piedad,

van plantando en el Cielo las rosas

de sus rezos y su caridad.

 

 

Caridad, que es virtud de los santos,

que es amar sobre todos a Dios,

y eso pides que otorgue a tu amado,

esa Gracia del Divino Amor.


 

AQUEL RIO BONITO

 

 

Era un río cuyas aguas prepotentes,

al chocar con furia y ruido contra el cauce

con la fuerza que traía su torrente,

en declive descendente iba a estrellarse.

 

 

Era un río caudaloso que con prisa

por llegar a su destino se afanaba

y en su marcha poderosa se imponía,

trepidando en los cimientos de la casa.

 

 

Era un río que, sonoro, allá en mi infancia,

como un coro clamoroso me arrullaba

y sus notas musicales hizo clásicas

en el fondo más recóndito de mi alma.

 

 ¡Cuánto dura en mi recuerdo y fuerte vibra!

(y los años transcurridos no lo borran)

el sabor de la nostalgia rediviva

cada vez que en mis descansos me recobra.

 

 

Ese río tan bonito, que allí sigue

y mis sueños adormece con su arrullo,

es imán que atrae a mi alma  y me persigue,

porque él siempre con amor cumple lo suyo.

 

 

¡Qué feliz recuerdo grato me dejaste,

que imborrable permanece en mi memoria,

con tu cauce, con tu furia, con tu arte,

con tan bella remembranza de mi historia!.


ÁLAMO  AL  CIELO

 

 

¡Oh, Álamo erecto!, tu tronco va al Cielo,

preciosa figura, elegante y audaz,

naciste con ansia escapando del suelo

y huyendo te fuiste en tu vuelo fugaz.

 

 

Creciste con prisa, y en la vertical

de la línea recta, por ser la más breve,

y en ella pretendes cuanto antes llegar

al Cielo que anhelas y tanto propendes.

 

 

Van, ¡álamo noble!, contigo tus hojas,

que con sus peciolos, su flor y lealtad,

ascienden al Cielo cumpliendo tus normas

y en su verdiblanco su brillo te dan.

 

 

¡Ay, álamo hermano, si fueras persona!,

a todos los hombres bien claro darías,

con tus sentimientos, ejemplos que donas

con esos amores que al Cielo te guían.

 

 

Aunque a Él ya te acercas, aun no entras allí

y triste te quedas pensando en la suerte

que tiene el humano, que sí puede ir;

para él vida eterna, y a ti sólo muerte.

 

 

¡El hombre, egoísta¡.¡Sólo él tiene suerte1

¡Vivir para siempre!.¡Al Cielo subir!

Y el álamo,¡pobre!, también Cielo quiere,

y sube, y se esfuerza y, al fin, queda aquí.


 

EL GULF STREAM

 

 

¡Cuántas maravillas guarda este Mundo,

bello planeta llamado la Tierra!

¡Tantas son que no sabemos su número

por las improntas que graban sus huellas!.

 

 

Las admiramos y nos impresionan

por lo extraordinario de su esplendor

y las intrigas de sus paradojas

que, incomprensibles, nos dan estupor.

 

 

¿Qué misterio será el que altera el orden

natural de las cosas, que es lo justo,

cuando en proceso existencial que corre

la excepción rompe de Natura el curso?

 

  

De un viento Sur con el Sur por destino

es Gulf Stream oscura paradoja

que vira de Sur a Norte el camino

hacia el  Oeste, a las costas de Europa.

 

 

Del ardiente Ecuador, el viento Sur

todo el calor sobre la mar lo posa,

y el agua caliente, como un albur,

al gélido Norte cálido torna.

 

 

Fuertes, furiosas, se estrellan las olas

del Atlántico Norte, el mar bravío,

y ese Gulf Stream que templa las costas

domeña a tan cruel y terrible frío.

 

 El témpano septentrional marino,

licuado en caluroso ambiente, arropa

con el tórrido hibernal tresmesino

y hace habitable nuestra bella Europa.

 

 

Así Natura, madre amante y buena,

de ardoroso calor crea el ambiente,

y un gran calefactor que a Europa templa

lo usurpa al Ecuador para Occidente.

 

 

¡Ah, se exalta el alma en lo más profundo

ensalzando a Dios, por tal paradoja!,

pues contra lo aparente cambia el rumbo,

si en bien del hombre lo piden las cosas.


EL AMOR PERDIDO

 

 

¡Cuánto sufre y cómo siente

quien pierde el amor amado!;

todo su amor se resiente

faltando el amor que siempre

tuvo con él, y a su lado.

 

 

¡Triste es quedar mutilado

de alguna parte del cuerpo!;

mas, ¡si pierde al que es amado!,

el amante enamorado

queda solo, frío y yerto.

 

 

¡Cómo busca el triste amante

el amor que, fugaz, perdió,

dolida el alma, anhelante,

en la ausencia ya constante

de ese amor que no volvió!.

 

 Quiere oírle y ya no lo oye,

quiere verle y no lo ve.

¡clama!, ¡grita!, y no responde,

gime, solo, en largas noches.

Pena y congoja todo es.

 

 

Es que el amor arrancado

de dos en común vivido.

dejó solo al que ha quedado

con el dolor quebrantado

y el corazón malherido.

 

 

Quedó sin la compañía

y sin la santa costumbre

del amor que compartía,

y ahora seguirán los días

y el amante, solo, se hunde.

 

 ¿Quién curará el sufrimiento

del amante, ya no amado,

que no sabe si viviendo

calmará el dolor sintiendo

resignación de cristiano?.

 

 

Sólo la fe en Dios, Amor,

da en la esperanza el consuelo

sabiendo que Dios, Señor,

que siempre es consolador,

a los que aman los da el Cielo.


ESPERAR

 

 

Como se cierra en la noche,

por temor al frío, la flor

y en la mañana, al rebrote,

se reabre al calor del Sol,

el alma espera anhelante

la caricia del amante

y el cariño del amor.

 

 

Esperar, siempre esperando,

como espera el niño hambriento,

que se inquieta sollozando,

y busca el cálido seno,

e intuye en la amante madre

que ubérrimo pecho le abre

y, feliz, tiene alimento.

 

 Como espera en tempestad

la esposa del marinero

sufriendo, triste, al dudar

si amainará el fuerte viento,

y qué harán los hijos y ella,

si  en la desgracia se ceba

sobre su amado el evento.

 

 

Como espera el pobre anciano,

sin fuerzas ni agilidad,

cuando al verse abandonado

nadie le viene a salvar

del riesgo de un fuerte incendio,

y el pánico está sufriendo

de horror en la soledad..

.

 

Así espera el ser amado

si el amante se halla ausente

y noticias no han llegado

que le den como presente

en el sitio a que partió,

ni siquiera si llegó;

y es que, cruel, había engañado.

 

 

Hay traidores insensibles

que abusan fingiendo amor

con esos actos punibles,

impropios de hombres de honor,

que las leyes no castigan,

mas si el traidor,,, no mitiga,  .

no se merece el perdón.

 

 

 

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