LA VERDAD DE UN TESTIGO
    Entrevista a Don Fernando Luís Salvador

 

 

 

Fue usted miembro de la sociedad WachTower, Testigos de Jehová, por 34 años. ¿Cómo ha vivido la acogida de la Iglesia Católica?

¡¡Es usted el hijo pródigo!!, me dijo el Dr. Riera, responsable de la atención a la apostasía. Este sacerdote de 81 años, fallecido recientemente, me hizo sentir que estaba en la casa del Padre, no me reprochó el haber abandonado la Santa Madre Iglesia, todo lo contrario; me recibió en esta con los brazos abiertos, al igual que el padre del hijo pródigo me dio la bienvenida e instó a no tener sentimientos de culpabilidad por esos años de oscuridad que viví muy adentrado en el colectivo de los testigos de Jehová.


En la sala del palacio del obispado de Barcelona, donde me encontraba, entró un obispo, al saber de mi vuelta a la Iglesia, me dijo: “Las puertas de la Iglesia siempre están abiertas”. ¡¡Cuánto he meditado en esas palabras de acogida alegre por Cristo en la Casa del Padre!!


Ya podía iniciar mi nueva vida en el servicio a Dios, no se me puso sanción o restricción alguna respecto a los sacramentos, por lo que fui a misa, me confesé y comulgué. ¡¡Fue la acogida más maravillosa!!



¿Qué le ayudó más en la lucha interior vivida durante el proceso de conversión al catolicismo?

 

    La dirección espiritual de los sacerdotes, mi fe en el Padre, la tenía, necesitaba alimentarme del verdadero conocimiento y la fuente de este reside en Cristo, la Iglesia que él fundó. Mi lucha era contra cierto maniqueísmo semejante al que menciona San Agustín en: “Las confesiones”. Había estado por más de tres décadas burlándome y ridiculizando a la Santa Iglesia. Como cita San Agustín: “Ignorando yo estas cosas, me burlaba de aquellos vuestros siervos y santos profetas”.


Debía mostrar mi arrepentimiento, en conciencia me sentía mal por no haber estado haciendo lo correcto en mi adoración a Dios, este estado interior hizo que me sintiera mal interiormente en sentido espiritual, era necesario restaurar mi relación con Dios. “Tened una buena conciencia”, cita San Pedro.

 

 

¿Siendo niño, cuál era su meta?

 

 Ser sacerdote, no le daré vueltas a lo que tenía claro, meta que abandoné a los 14 años, tiempo en el que se me captó, bautizándome un año después y haciéndome testigo de Jehová con tan sólo 15 años.

 

 

¿De dónde saca fuerzas para salir siempre adelante?

 

   San Pablo cita: “Todo lo puedo en aquél que me conforta”. Dios siempre me ha dado las fuerzas. Desde corta edad he sido asiduo lector de la biblia. “La Palabra de Dios es viva y eficaz” dice San Pablo. El Señor siempre ha estado conmigo, eso pienso ya que he notado su mano, su guía; pienso que en ocasiones Él nos usa permitiendo que pasemos por etapas difíciles, sólo así podemos ser purificados mostrando nuestro arrepentimiento, en mi caso he sentido a Dios en la oración, en una orando le pedía al Señor que si no estaba en su camino, me diera una señal, Él me la dio lo único que tardé unos 19 años en recibir la acción del Espíritu Santo para poder sacar las fuerzas y tomar la decisión de seguir el dechado de Cristo en su Iglesia. “Mas enviasteis de lo alto vuestra mano y sacasteis mi alma de esta profunda oscuridad”. (Confesiones de San Agustín).

 

 

¿Puede vivir en plenitud la doctrina de Cristo dentro del Catolicismo?

 

    En el corazón ejercemos la fe y Dios nos la da. Contrastando mi vida religiosa anterior con mi nueva vida en la Iglesia, experimenté una manifestación “mística” a plenitud, podía sentir y tocar a Cristo, lo noto, ¡¡tan cerca de mí!! Esta expresión de Dios en mi interior no la conocía, salvo en mi infancia educado y preparado muy firmemente en la catequesis, he notado que no me costó recibir en mi corazón y mente las enseñanzas aprendidas e inscritas en lo más profundo de mi ser para en esta nueva etapa, ejercer yo mismo de catequista a niños en su presentación a Dios, para recibir el sacramento de la comunión.


También soy voluntario en Radio María de Barcelona, Derecho a Vivir, Hazte Oír, además durante un año he servido en la diócesis de Urgell, concretamente en Tremp (Lleida) donde desarrollé mis servicios ayudando al rector de la basílica de esta ciudad, el Dr. Joan Antoni Mateo, él me ha guiado e impartido dirección espiritual haciendo de mí un mejor católico, valorando los sacramentos y la manera en que debemos dirigir nuestra vida en el servicio a Dios y su Iglesia. Agradezco al Señor poder hacer mis pequeñas aportaciones en un blog de esta página, en la sección de “Católicos comprometidos”.

 

 

¿Proyecta la Iglesia Católica, la verdadera misericordia de Cristo Jesús?

 

    Dios, “Que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti”, San Agustín. El sacramento de la penitencia, es la prueba más clara de cómo la Iglesia proyecta la misericordia de Cristo. “Si reconocemos los pecados fiel y justo es Él para perdonarnos y purificarnos de toda injusticia”. Cita San Juan.


La confesión permite el acceso a la misericordia de Cristo, Él por su sangre nos redimió del pecado y la muerte. En mi reconversión al catolicismo, fue uno de los estudios en que me ocupé, bajo la dirección del padre Joan Antoni Mateo. El converso siente dolor por la vida apartada de Cristo, en similitud a los maniqueos que menciona San Agustín, necesitas estar limpio y para estar limpio es imprescindible “La Gracia”, vivir en gracia de Dios y obtener su amor, el acceso a la misericordia de Cristo se compone de dádivas divinas: “El don de la verdad de la conciencia,”y” el don de la certeza de la redención”. Sólo bajo la misericordia de Cristo es posible ser merecedores del Espíritu Santo. No cabe duda de que la Iglesia es la portadora y poseedora de estas dádivas y dones, manifestados estos en los fieles merecedores siervos humildes y fieles seguidores de Cristo.

 

 

¿Qué supone para usted la Inmaculada Virgen María?

 

   María es la madre de Dios. Fue designada divinamente y obtuvo esta gracia para la salvación del mundo bajo pecado original. ¿Qué papel tiene María en esta cuestión? Al igual que Eva comió del fruto prohibido y trajo con la desobediencia el pecado y la muerte, con la Santa siempre Virgen María se nos libera de este pecado por la concepción de Jesús (Dios Hijo), mediante el Espíritu Santo. Debo admitir que este asunto no lo entendí con claridad hasta mi reconversión.


En el rezo del Santo Rosario, experimento la realidad mariana viva en mi interior, debo reconocer que para mí la figura de María se sale de todo argumento explicable según la lógica humana ya que procede de una fuente mucho más alta, la divina. Admito mi emoción al cantar la canción a la virgen de Valldeflors, o a la Merçè “Princesa de Barcelona”. El virolai para la patrona de Montserrat. ¡¡Qué sumamente bello y espiritual!!

 

 

¿Qué sintió al darse cuenta del significado de la Santa Misa? ¿Cómo lo llevó?


La relación estrecha que existe entre Dios y el hombre, en el sacramento de la eucaristía, siento la revelación del amor de Dios al darnos a comer su carne y beber su sangre. Experimentar la transubstanciación, vivir ese convertir el pan y el vino, es algo que me llena interiormente haciéndome sentir al Señor dentro de mí cuando comulgo.


Lo llevo muy bien, ya que ahora vivo la realidad divina y me siento lleno del amor de Dios por la fe verdadera en la sangre de Cristo.

 

 

¿Cuál fue su día más feliz como católico practicante?

 

    Ser católico, ya es ser feliz, imprescindible vivir y seguir las doctrinas de la Santa Iglesia. Mi día más feliz fue el día de mi reconversión, sentí la llamada de Dios y al momento su reconocimiento, aún recuerdo que después de ser aceptado en la Iglesia mediante acta que el mismo Dr. Riera redactó a máquina de las antiguas y que está archivada en el obispado de Barcelona, salí de allí lleno de gozo y regocijo, me sentí de vuelta a la casa del Padre, sí, fue el día más feliz.

 

 

¿Qué obligaciones tiene el católico?

 

    No existe amor sin obligaciones. Asistir a misa los domingos y las fiestas de precepto, cumplir los mandamientos de la Santa Iglesia, vivir en gracia de Dios, ser católico implica compromiso de fidelidad a Dios, entiendo que si faltas a misa no haces daño a nadie, pero faltar sin motivo justificado, ofende a Dios, sencillamente estamos rechazando la invitación de Dios a su fiesta. ¿Sería un buen novio quién faltara a su boda? El ejemplo puede ser patético, pero muy claro; si es absolutamente obligatorio ir a tu boda para cumplir con el sacramento del matrimonio, no puedes comulgar con Dios si no asistes a misa, así como si no tienes como hábito el cumplir los sacramentos que aprendemos y son asumibles para toda persona que esté cabalmente capacitada física o psíquicamente.

 

 

¿Qué considera más maravilloso de los sacramentos?

 

    Son sagrados, por lo tanto al observarlos, estamos bajo la protección del arreglo divino que Cristo realizó en su Iglesia. ¿Acaso existe algo más maravilloso que vivir lo que Nuestro Señor hizo sagrado y nos manda para nuestro bien?


Cumplir los mandamientos ya es santificarlos, cuando los vivimos desde nuestro interior manifestándolo, ofreciendo nuestras vidas comprometiéndonos al servicio sagrado. Es este el modo de vida por el que obtenemos, “la verdadera felicidad mística”.

 

 

Dice la Palabra: “(1Ti 3, 15) pero si tardo, para que así sepas cómo hay que comportarse en la casa de Dios que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.

 

   San Pablo instruye al joven Timoteo, cuál debería ser su meta y comportamiento en imitación a Cristo. Timoteo era libre, su mérito fue elegir el dechado que Jesús dejó. Cristo instituyó La Iglesia que es la casa del Padre y lugar de adoración sagrada.


San Pablo como bien citan sus palabras explica que ésta es, “columna y fundamento de la verdad”. La Iglesia la formamos quienes nos hemos convertido por el sacramento del bautismo, viviendo la libertad. Como hijos de Dios, hemos decidido seguir a Cristo, ya que solo Él es el camino, la verdad y la vida, no podemos llegar al Padre a menos que estemos en comunión con Jesucristo a través de la Iglesia que él mismo fundó.


Es en la Iglesia Católica donde nos encontramos con el Padre, recibimos la palabra y la gracia, lugar no sólo de adoración, también lo es de oración, por lo tanto está claro que es columna y fundamento de la verdad.


Mi corazón está alegre al volver de nuevo a la Iglesia; al igual que Timoteo, he usado mi libertad al elegir seguir el camino que aprendemos por Cristo a través de su Iglesia. Sólo de esta forma puedo ver y sentir el fundamento sólido en la única verdad, pues sólo Cristo estableció la columna y puso el fundamento en su Iglesia.

 

 

¿Es usted testigo de la única e invariable Verdad de Jesús depositada en la Iglesia Católica?

 

   Creo que Dios ha querido dejar al hombre libre de tomar su propia decisión. He actuado según mi conciencia siguiendo el entendimiento que he adquirido. Ya no estoy ciego, al igual que Saulo de Tarso, que después se le conoce como San Pablo, me han caído las escamas de los ojos y tengo la convicción personal de ser testigo de la Iglesia única y verdadera.

 

 

¿Cuál cree que es la Misión que Dios tiene para usted?

 

   Vivir mi vida entregada al ministerio haciéndolo de la forma más útil. En la actualidad soy informador de ayuda a quienes desean ser ayudados para salir de los grupos de manipulación psicológica e invitándoles a recibir el Evangelio de la Iglesia. También Dios me ha llamado a ayudar a enfermos y ancianos, reconfortándoles con la Palabra, escuchar a las almas abatidas para que se reconcilien recibiendo, “La paz Dios”.

 

 

¿Cuáles son sus proyectos de futuro?

 

   Ponerme en manos del Padre imitando el ejemplo de Cristo. No me he planteado un ministerio eclesial tal como ser diácono, por razones familiares no me es posible, sólo proyecto ser un sirviente, realizar un servicio en la medida dada por Dios a un humilde y simple siervo.


Sí, contemplo vivir la vida contemplativa y la vida activa, tal y como la enseña la Iglesia para los laicos comprometidos al Señor.

 

 

¿Ha pensado en lograr la santidad a través de la Iglesia?

 

   “Una vida santa os llevará a la vida eterna” cita San Pablo, vivir como santo implica estar exento de las impurezas del mundo. La Iglesia es santa, sus miembros podemos adquirir la santidad ofreciendo nuestras vidas en servicio sagrado al Padre.


Efectivamente creo que la Iglesia Católica tiene los medios, la Palabra y gracia para llegar a ser santos. Llegar a ser yo mismo santo, lo dejo en manos del Señor.



 
Muchísimas gracias Don Fernando. Dios le bendiga.

 

 

 

Patricia Bellido Durán

Entrevistadora de Visión Católica TV de CatholicosOnline