SANTA MARÍA, HIJA DE DIOS
    Entrevista al Padre Agustí Miarnau

 

 

 

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EN TEXTO:

 

-. ¿Qué nos dice la fe católica sobre la Virgen María? 


Nuestra fe católica nos dice lo siguiente sobre la santísima Virgen María: 1) Que Ella es madre de Jesús y, por lo tanto, madre de Dios. 2) Que fue concebida sin el pecado original; es decir, que desde el primer instante de su existencia en el vientre de su madre, es inmaculada, sin pecado, y que jamás cometió un pecado, por eso la llamamos la Inmaculada Concepción. 3) Que fue y es siempre virgen. 4) Que fue asunta al cielo en cuerpo y alma; es decir, que al terminar el curso de su vida aquí en la tierra, subió al cielo en cuerpo y alma, y por siempre jamás estará así en el cielo, al igual que su hijo, Jesús y, finalmente, 5) Creemos que participa de la obra redentora que es realizada en su totalidad por su hijo Jesucristo; por eso la consideramos Corredentora, Medianera, Auxilio de los cristianos, Refugio de los pecadores, etc., y Reina y Señora de todo lo creado. Esto es, en síntesis, lo que los católicos creemos sobre la Virgen María.

 

-. ¿Qué significa que María fuese concebida Inmaculada? ¿Qué significa la expresión Inmaculada Concepción?


Para explicar esto debemos decir algo sobre el pecado original. Este pecado es el que cometieron nuestros primeros padres, Adán y Eva. Consistió, fundamentalmente, en hacer algo, comer de un fruto prohibido, que sabían que Dios no quería que hiciesen; es decir, desobedecieron. Como todos somos descendientes de Adán y Eva, todos heredamos este pecado; por lo tanto, todos venimos a este mundo siendo pecadores e inclinados al pecado. María, sin embargo, fue concebida en el seno de su madre, es decir, empezó a existir en el vientre de su madre, santa Ana, sin este pecado, sin el pecado original y sin ni siquiera la menor sombra de pecado. ¿Por qué? ¿Por qué Dios la hizo así?

 

1º) Porque su carne, la carne de María, debía ser la carne de la que Dios se hiciese hombre. Luego la carne de Dios, la carne de Jesús, no debía ser en ningún momento, carne en pecado, ni siquiera en su madre María.

 

2º) Además, la descendencia de la mujer, Jesús de María, esta profetizado en el libro del Génesis, (Gn 3,15), debía aplastar la cabeza de la serpiente, Satanás, luego ella, María, de la que nació la santidad absoluta, Jesús, Dios hecho hombre, no podía estar, ni siquiera un instante, bajo la dominación del Diablo. Y, 3º) Dios quiso que si una pareja de seres humanos, Adán y Eva, nuestros primeros padres, pecaron y de ellos todos nacemos pecadores; también gracias a una pareja, Jesús y María, hijo y madre en este caso, fuesen sin pecado y gracias a ellos, por el Espíritu Santo que actúa en la fe, los sacramentos y la caridad, todos fuésemos santos, como ellos han sido y son absolutamente santos.

 

-. ¿Hay algún texto de la Sagrada Escritura con el que podamos probar que María fue concebida inmaculada? 


Sí, sin duda. Que María fue concebida inmaculada se desprende del saludo del ángel Gabriel, cuando le anunció que ella sería la Madre de Jesús. Le dijo <<Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo>> (Lc 1,28) “Llena de gracia”, significa: Llena de Dios. “El Señor está contigo” significa: Que Dios habita en ella. Entonces nos podemos preguntar: ¿desde cuándo está llena de Dios? ¿Desde cuándo Dios habita en ella? Si no ha ocurrido nada en la historia de la vida de la Virgen, que nos haga pensar que lo fue desde un momento determinado, lo más lógico es pensar que lo fue desde siempre, desde el primer instante de su existencia. Así se ha creído siempre en el seno de la Iglesia Católica, aunque también es verdad que no han faltado teólogos que no han creído en esta verdad. Gracias a Dios, el Santo Padre, el obispo de Roma, el Papa Pío IX, por la autoridad que le confiere el ser sucesor de san Pedro, promulgó este dogma, el de la Inmaculada Concepción de María, en la Bulla “Ineffabilis Deus”, en el año 1854.

 

-. ¿María fue siempre virgen?


Sí, si decimos que María es madre de Dios, y así es en verdad, María debía concebir en su seno siendo virgen, sin la concurrencia de un varón (Lc 1,34-35). Porque si María hubiese concebido por obra de un varón, el fruto de su vientre ya no podría ser el mismo Dios, sino el hijo de este varón gracias el cual hubiese concebido María. Es de lógica, pues, que si María debía dar a luz al mismo Dios hecho hombre; ésta, María, debía continuar siendo virgen. Sí, María debía continuar siendo virgen al encarnarse el Hijo de Dios, porque Dios, que bajó del cielo para hacerse hombre, es espíritu y, además, debemos tener en cuenta, que la encarnación de Dios en el seno de María es algo tan extraordinario, que es lógico que no se produzca lo ordinario. Pero, ¿es verdad que María fue virgen antes del parto, en el parto y después del parto? Sí, absolutamente. Antes del parto, ya hemos explicado el porqué. En el parto, porque María dio a luz  de forma extraordinaria o milagrosa, así nos lo cuenta la tradición y, además, era evidente que así fuera, puesto que el parir con dolor es una consecuencia del pecado original (Gn 3,16); como ella no tuvo este pecado, no tenía porqué verse sometida a esta consecuencia. Después del parto, era lógico también que ella conservase la virginidad, puesto que si Dios había hecho que ella fuese virgen incluso en el parto, no iba después a perderla, sin ninguna necesidad, puesto que, por una parte, era totalmente de Dios: <<He aquí la esclava del Señor...>> (Lc 1,38) y por otra parte no nos consta que María tuviese otros hijos

 

¿Y los hermanos de Jesús “de” Mt 12,46? Yo creo que todos sabemos que la palabra “adelphoi”, que en nuestros idiomas modernos se ha traducido por “hermanos”, en realidad, tiene un significado muy amplio; por lo que, dicha palabra, se puede traducir perfectamente por “primos” o “parientes” de Jesús, como así debe ser traducida en Gn 13,8, por ejemplo, (en la versión en griego del A.T.) que no admite ser traducida por “hermanos”, puesto que Abraham era tío de Lot.

 

María, pues, es siempre virgen, antes del parto, en el parto y después del parto. Así lo atestigua toda la tradición de la Iglesia. Y, así quedó dogmáticamente definido en los concilios II de Constantinopla, y II de Letrán, y también en el concilio XVI de Toledo, gracias al gran defensor de la perpetua virginidad de María, San Ildefonso.

 

-. ¿María fue asunta al cielo en cuerpo y alma? ¿Qué significa la expresión: La Asunción de María? 


La Asunción de la santísima Virgen María al cielo ha sido definida así en el Concilio Vaticano II, Const. Dogmática. L.G., 59, (año 1965): <<Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte>> Y la Const. ap. Munificentissimus Deus, (1 Nov. 1950) dice: [La Virgen María]  <<subió a la gloria del cielo en cuerpo y alma, por el poder de Dios, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Jesús, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte>>. Lógicamente, si Jesús estaba en cuerpo y alma en el cielo después de la resurrección, María, su madre, que es una copia perfecta de su hijo, Jesús, al terminar el curso de su vida en la tierra, subiera al cielo en cuerpo y alma, para reinar con Cristo sobre todo lo creado. No olvidemos lo que hemos dicho antes: Jesús y María son el nuevo Adán y la nueva Eva de la nueva humanidad, luego debían estar los dos en el cielo con su cuerpo y con su alma para recordarnos a todos, lo que Dios quiere para toda la humanidad, una vez ha sido redimida, salvada, por Jesucristo: Que un día vivamos todos en el cielo, con nuestro cuerpo y con nuestra alma por toda la eternidad.

 

-. ¿Por qué María no experimentó la corrupción del sepulcro?


María no experimentó la corrupción del sepulcro porque Jesucristo, su hijo, el vencedor del pecado y de la muerte, no podía abandonar a su madre al dominio de la muerte, puesto que ella era la autora del que es la Vida, Jesús, Dios; y, en segundo lugar, porque la muerte era una consecuencia del pecado original (Gn 3,19). Por el pecado -dice san Pablo- vino la muerte (Rm 5,12); como ella no tuvo el pecado original, no tenía porqué estar sometida a la muerte.

 

¿Cómo sabemos que María fue asunta en cuerpo y alma, al cielo? Por la tradición de la Iglesia. ¿Y por qué el evangelio no nos dice nada de este hecho?  Porque el evangelio no nos cuenta todo (Jn 21,25) y porque es posible que el evangelio se escribiera antes de este hecho. ¿Hay algún pasaje de la Sagrada Escritura que nos da a entender que María está en cuerpo y alma en el cielo? Sí, el fragmento del libro del Apocalipsis que nos habla de la <<Mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas>> (Ap 12,1). Esta visión de san Juan nos habla de una mujer con su cuerpo que está en el Cielo.

 

-. María se comportó de manera única; ¿por qué?


Sí, María se comportó de manera única porque ella es única; o, mejor dicho, María se comportó como su hijo Jesús, porque ella fue una copia perfecta del ser de Jesús. Jesús y María se comportaron de idéntica manera puesto que los dos son absolutamente santos; sin embargo, ellos, se comportaron de forma única en relación con todo el género humano. Con todo lo que venimos diciendo de la Virgen María, se puede comprender que María es como Jesús porque ella dio la naturaleza humana a su hijo, Jesús (Él, que era eterno en su naturaleza divina) por lo cual Jesús es de dos naturalezas: divina y humana. Sin embargo, antes de que existiera Jesús como hombre, en virtud de la encarnación, porque Jesús iba a ser de dos naturalezas, Dios hizo que María fuese también de dos naturalezas, humana, porque es una criatura humana, y divina, porque a cambio de que ella diese la naturaleza humana a Jesús, Jesús, Dios, le dio la naturaleza divina. ¿María es divina? Sí, no por derecho propio, sino por don de Dios, por pura gracia. La divinización del ser humano (2 Pe 1,3-4) que es el objetivo final de toda la creación (cf. Ef 1,3-6) (tema muy estimado por todos los santos padres griegos y también latinos: <<Dios se hizo hombre para que el hombre fuese Dios>>, así lo dice san Atanasio entre otros), ya se ha producido en María de un modo perfecto, y esto fue así desde el primer instante de su existencia, es decir, de su inmaculada concepción. Si María es llena de gracia, llena de Dios, divina (<<el Señor está contigo>>) y así es, luego tenía todos los auxilios espirituales para no pecar, y así fue: <<María jamás cometió ni el menor pecado>>. Así quedó definido en el Concilio de Trento y el Con. Vat. II confirmó esta verdad sobre María; Ella es <<sin pecado>>, desde el primer instante de su existencia y por toda la eternidad (cf. Con. Vat. II. Const. L.G., 53, 1965).

 

-. ¿Cómo debemos tratar a María, la Madre de Dios? 


Para que quede bien claro ante nuestros hermanos protestantes: Los católicos no adoramos a la Santísima Virgen María. La adoración sólo se debe a Dios (Mt 4,10). Los católicos sólo pretendemos ser fieles a la Palabra de Dios, somos evangélicos, porque María dijo: <<Desde ahora me felicitarán todas las generaciones>> (Lc 1,48) y Santa Isabel exclamó: <<Bendita tú eres entre todas las mujeres>> (Lc 1,42) y también <<Feliz la que ha creído...>> (Lc 1,45) Así pues, los católicos, fieles a lo que la Palabra de Dios nos dice:  felicitamos, alabamos, veneramos y le damos gracias a la Virgen María, porque ella es la Madre de Jesús, la Madre de Dios, la que ha correspondido perfectamente a la gracia de Dios. Todopoderosa intercediendo ante Dios (cf. Jn 2,1-11), María es la omnipotencia suplicante, porque ella participa de la redención de Cristo, de su única mediación, por eso la llamamos corredentora, medianera de todas las gracias, abogada y auxilio de los cristianos. Todos estos títulos que le damos a la Virgen María, no se los damos porque sean propios de ella de forma exclusiva; no, sino porque expresan la participación en la obra y en el ser de su hijo, nuestro Señor Jesucristo.

 

Si Jesús amaba y ama a María con todo su ser porque era y es su madre; y que la ama, esto no lo puede negar nadie; y si nosotros debemos imitar y configurarnos con Cristo Jesús en todo, y esto tampoco lo puede negar nadie, entonces nosotros, los discípulos de Jesús, los cristianos, debemos amar a María santísima con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser, porque esto es lo que hizo, hace y hará siempre Jesús, porque es su Madre. ¿Cómo no podemos comprender esto? El amor a María, nace del Corazón de Jesús en el más alto grado, el amor a Jesús nace del Corazón de María, en el más alto grado, puesto que ella le ha dado el ser, en cuanto a la humanidad. ¿Cómo podemos decir que amamos a Jesús y no amamos a lo que Él más ama, después de Dios, que es a su santísima Madre? ¿Cómo podemos decir que amamos a Jesús y no amamos a su madre? ¿Cómo podemos decir que amamos a Dios y no amamos a su madre? San Pablo en su carta a los Filipenses nos exhorta a tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús (Fp 2,5). Jesús es el hombre más mariano que existe y existirá. ¿Cómo se puede decir que se es cristiano y no ser mariano, al mismo tiempo? Aquel que no es mariano tampoco es cristiano. ¿No sabemos que María es Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa purísima de Dios Espíritu Santo?

 

Después de Dios, María es la persona que más merece nuestro amor, nuestra confianza y nuestra entrega total, porque ella es <<la esclava del Señor>> (Lc 1,38) la madre de todos los hombres, de toda la humanidad. <<Mujer, ahí tienes a tu hijo, Luego dijo a Juan, el discípulo amado, “ahí tienes a tu madre.” Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.>> (Jn 19,26-27) ¿Quién se privará de tener una madre tan buena, tan pura, tan dulce, tan bella, como es la santísima Virgen María? Dios nos ha amado tanto que nos ha dado a sus dos grandes tesoros: su Hijo y su Madre. ¡Gracias, Señor, por los siglos de los siglos! Amén.

 

 

 

 

 

El P. Agustí Miarnau es licenciado en Teología Dogmática.