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El partido de la vida
Casi todo el mundo es fan de un equipo de fútbol.
¿Qué es lo que engancha tanto del fútbol? La lucha entre los dos contrincantes, el intentar meter los goles…
Así es nuestra vida; un partido de fútbol, un reto entre el bien y el mal, y el árbitro es Dios…
Tenemos un enorme campo para jugar el partido, nuestra misión es hacer entrar el balón, que es el proyecto de santidad, en la portería del Cielo, aunque el equipo del demonio intentará robárnosla. Por suerte tenemos a los ángeles, a los sacerdotes, a la comunión de los santos, a los sacramentos y a los mandamientos dentro de nuestro equipo para ayudarnos a recuperar el balón cuando el equipo contrario nos lo coge o intenta apoderarse de él.
Para algunos el campo será más largo, para otros más corto, pues Dios sabe cuántos kilómetros de vida necesita cada uno para llegar a la santidad.
Algunas veces, por la humedad de la lluvia en las fuertes tormentas, patinaremos y nos daremos algún que otro golpe, pero luego nos podemos levantar. Tenemos que levantarnos.
Cuando el equipo contrario se te eche encima y no te deje respirar, entonces Dios, el árbitro, pondrá fin… porque Él sabe qué nos conviene y qué somos capaces de aguantar cada uno.
Chuta fuerte y recto, así podrás cruzar el campo de esta vida jugando limpio ;)
Montserrat Bellido Durán
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