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Tiempo de héroes
Todos podemos ser héroes, en esta vida.
¿Cómo?
Cumpliendo con nuestro deber. Todos tenemos deberes que cumplir como hijo de Dios, persona, católico, padre, madre, hijo, hermano, sobrino, tío, amigo, trabajador, jefe, empleado, ciudadano…
Dios te ha dado la tierra para que la sometas y la domines, sacando lo bueno de ella, sembrando y haciendo una buena cosecha de tu vida.
Para poder someter la tierra y dominarla, primero debemos someternos y dominarnos nosotros mismos.
Nosotros somos esta tierra que Dios nos pide en el Génesis que sometamos y dé buen fruto.
Cuando nos dominemos a nosotros mismos y sepamos poner voluntad sobre nuestras flaquezas y debilidades por y con Dios; empezaremos a ser héroes, santos.
Quien se deja dominar por los vicios y sus flaquezas, no llegará lejos en la vida, porque quien no sabe imponerse a sí mismo, es esclavo de lo que depende.
¿Cómo son los Héroes?
Personas que saben ir solas de la mano de Dios por la vida, personas que aman de verdad, se enfrentan a los problemas y buscan una solución, personas que buscan la oportunidad de conseguir sus sueños en vez de esperar que se les presente por azar, personas que saben poner voluntad, entusiasmo y perseverar. Aguantar y sacrificarse.
Así era Jesús, el héroe más grande del mundo, el Santo en mayúscula, que por amor cumplió con su deber.
Se enfrentó a las tentaciones del demonio, solucionó el problema de las bodas de Caná. Cuando tenía 30 años empezó a predicar; no esperó a que la gente le dijera que predicaba bien y que se dedicara a ello. Puso voluntad y entusiasmo en todo lo que hizo, y todo lo hizo perfecto, lo hacía bien, perfecto para su Padre Dios, Él Mismo.
Aguantó calumnias y persecución, ya al nacer lo buscaban para matarlo, y se sacrificó más que nadie sólo por ti.
Por ti se dejó clavar en la cruz, porque te ama y desea todo tu corazón para Él.
Déjate clavar tú en tu cruz por Él, Jesús, por Dios y su amor.
Cuando cumplamos con nuestro primer deber de amor con Dios; amarle sobre todas las cosas y personas, en cadena iremos cumpliendo con los otros deberes y seremos héroes de nuestro tiempo, santos.
Siempre es tiempo de santos y todos podemos ser santos con la ayuda de Dios.
Montserrat Bellido Durán
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