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Aquellos regalos de Dios

¿Qué piensas cuando oyes la palabra regalo?

 

¿Te ilusionas imaginando un paquete grande, envuelto en un papel de color y precintado con una cinta satinada?

 

¿Te mueres de ganas de desenvolverlo y poder disfrutar de él?

 

Eso mismo tenemos que hacer con los regalos de Dios; aquellos dones y talentos con los que se complace regalándonos, para que los desenvolvamos y disfrutemos con ellos, compartiéndolos con los demás, para darle gloria.

 

¿Ya has desenvuelto tú todos los regalos que Dios te dio  y te da cada día?

 

¿A qué esperas?

 

¿Cómo puedes estarte así, de brazos cruzados, con tantos regalos que tienes para abrir y compartir?

 

Ábrelos ahora y haz buen uso de ellos; que son las alegrías y los talentos que nuestro Padre Dios se satisface en darnos y…

 

¿Por qué nos va a dar un regalo Dios?

 

¿Para que lo dejemos sin abrir encima de la mesa toda la vida?

 

Los regalos están para ser abiertos y saborearlos, como las cajas de bombones…

 

Hmmm… ¿Verdad que son deliciosos los bombones?

 

Cuan difícil es resistirse a no abrir la caja y coger alguno(s) cuando nos los ofrecen…

 

Así debe ser nuestra vida. Debemos abrir la caja de los talentos que nos vino dada bajo el brazo al nacer y que aún muchos de nosotros no hemos abierto, por no saberlo. Abre la caja y coge un bombón…

 

¿Que has cogido el bombón de la alegría?

 

¡Estupendo!

 

Saboréalo y reparte esta alegría, que es un regalo de Dios para ti y todo el mundo.

 

¿Que has cogido el bombón de la palabra?

 

¡Genial!

 

No dejes oídos sordos a ella, que es un regalo de Dios para ti y todo el mundo.

 

¿Qué has cogido el bombón del trabajo?

 

¡Fantástico!

 

Trabaja, trabaja, trabaja. Y da gloria a Dios con el trabajo bien hecho, que es un regalo de Dios para ti y todo el mundo.

 

¿Qué has cogido el bombón de la esperanza?

 

¡Maravilloso!

 

No dejes ningún corazón vacío de ella, que es un regalo de Dios para ti y todo el mundo.

 

¿Por qué Dios se alegra dándonos estos regalos/bombones?

 

Porque quiere que demos fruto con ellos por y con su amor. Quiere hacer maravillas a través nuestro. Quiere darse a conocer a todo el mundo.

 

A quien mucho le da, mucho le pide. Él sabe de qué somos capaces cada uno, y sabe qué le responderá nuestra libertad…

 

Sabe que el mundo pide huellas de su amor, para creer y amarle, y sabe dónde y cómo darlas…

 

¿Quién somos nosotros para dejar intactos esos regalos que esperan ser abiertos?

 

Nadie.

 

Y…

 

¿Si no somos nadie… qué hacemos aquí?

 

Vivir, porque Dios nos ama, y nos ha dado la vida, somos alguien gracias a su amor; es su amor quien nos da identidad. Si no tuviéramos su amor, no habríamos nacido… no existiríamos.

 

Entonces, si existimos y vivimos por su amor; no podemos dejarlo de lado, eso sería morir. Pues, si somos alguien, por ser amados por Dios ¿Por qué no terminamos de vivir amándole, viviendo desenvolviendo y compartiendo sus regalos?

 

Que cuando Dios nos llame al partir de esta vida, nos pueda sonreír y decir: “Estoy contento contigo, porque abriste todos mis regalos, diste buen fruto con ellos y los compartiste”

 

¿Has abierto ya todos tus regalos? ¿Los has hecho rendir y los has compartido?

¿A qué esperas?

Nunca es tarde para empezar.

 

Montserrat Bellido Durán

© copyright

 

 

 

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