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Católicos
El otro día hablando con una chica, no pude evitar que la tristeza me llenara el alma; la conversación fue la siguiente:
Yo: “¿De qué religión eres?”
Ella: “Mis padres no me bautizaron para que así yo escogiera la religión que prefiriera en un futuro. Pero me he fijado que mi forma de ser se parece a la del Cristianismo en varios puntos”
Yo: “Me alegro, ya decía yo que se te ve buena persona ¿Has pensado en bautizarte?”
Ella: Mmm...
Yo: Es muy fácil, por probar no pierdes nada... en el Catecismo y en la Biblia encontrarás la base del catolicismo, ¿Has probado de leerlo?”
Ella: Sí, pero me aburría... lo pensaré, necesito más tiempo.
Que suerte tenemos los que hemos recibido una buena educación católica y nos han hecho conocedores del gran amor que Dios siente por nosotros, y cuánta responsabilidad conlleva ese saber. ¿Por qué no pueden los otros conocer también a Dios y dejarse amar por Él? La sociedad nos está pidiendo a gritos que les abramos los ojos hacia la verdad, la gente anda sola y triste por la vida adorande a dioses falsos (dinero, sexo, poder...), muchos viven sin preguntarse ni preocuparse por saber la verdad... Dios espera que con nuestro ejemplo, nuestras obras y palabras; la gente vea su rostro y diga: “Yo quiero ser católico, quiero dejarme enamorar por Dios y ser feliz por siempre en el Cielo cuando muera”
La oración es el primer paso que debemos dar para poder ser instrumentos de salvación y conversión. El segundo es vivir en gracia de Dios por cumplir con los 10 mandamientos de la Ley de Dios y los 5 de la Iglesia, confesar y comulgar asiduamente. El tercero es pasar a la acción cuando se presenta la oportunidad...
Cada noche, antes de acostarme pienso “¿He actuado bien hoy?... Dios me libre de pecar de omisión y de dar mal ejemplo”
Dios mío sé Tú quien actúe dentro de nosotros, y así haremos lo que nos pides.
Montserrat Bellido Durán
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