Entusiasmo


El camino seguro del éxito sólo se puede seguir calzando honradez y perseverancia; dos buenos zapatos duraderos y eficaces contra el fracaso. 


El entusiasmo es el espíritu vencedor que elimina todo fastidio de la fatigosa labor, convirtiéndola en placer. En cambio el espíritu vencido, el que se cansa y se queja enseguida, inevitablemente terminará en el fracaso.


"...dominad la tierra" Gn 1, 28


Dios nos pide que dominemos la tierra, quiere que la trabajemos y le hagamos sacar buen fruto. Para ello necesitamos del entusiasmo que nace del corazón feliz de poder vivir un día más, de la mente despierta y del alma agradecida.


Toda diferencia de cuanto te suceda en el mundo consistirá en si procuras hacer de tu vida una gran obra maestra y trabajas con aquel celo y entusiasmo que no conoce la fatiga o si te pesan las horas y te parecen demasiado largos los días.
Enorme será la diferencia entre si consideras tu profesión, oficio o empleo como una magnífica oportunidad de perfeccionamiento espiritual para mayor gloria de Dios o si tu mente está enfocada en el reloj y en el salario.


Trabaja con el corazón y la cabeza, así harás un trabajo perfecto para Dios.
Nadie será capaz de hacer una obra grande hasta que la emprenda con aquella determinación que no conoce la retirada e infunda en ella el entusiasmo que deshace los obstáculos y desbarata los impedimentos.


La persona vehemente y entusiasta, mientras no se deje arrastrar por el apasionamiento, demuestra entusiasmo hasta en sus tiempos de ocio. En todo cuanto hace hay una oculta corriente de energía individual que lo empuja a desempeñar un importante papel en el mundo, haciendo así un mundo mejor para entregarlo a Dios.

 

Montserrat Bellido Durán

© copyright